Pues si, si que habla de los edulcorantes.
Yo gasto Fructosa del mercadona. Pero la verdad que muy de vez en cuando. Alguna vez en algun cafe solo o en algun postre.
Hay que estar atento cuando se compra el edulcorante, porque muchas veces viene mezclado. Por ejemplo, el aspartamo que venden en el mercadona. Realmente es maltodextrosa con solo el 3% de aspartamo.
La maltodextrosa o maltodextrina tiene IG105, mas que el azúcar.
Y lo venden con todo el morro como:
edulcorante a base de
ASPARTAMO
Claro, tu lees ASPARTAMO y cres que compras ASPARTAMO
Con la Sacarina pasa lo mismo, hay que ir al tanto de mirar que compras. Comprueba esa sacarina del bolso a ver que lleva.
Con la fructosa pasa igual a veces. La fructosa del mercadona es Fructosa y nada mas.
Monti lo explica bien, asi que saca tu misma la conclusion de cual es mejor:
LOS EDULCORANTES SINTÉTICOS
Si consigue suprimir el azúcar molido y en terrones, ya habrá dado un gran paso. Una de dos, o bien lo suprime, o bien lo sustituye por unedulcorante sintético. Existen cuatro tipos principales de edulcorantes sintéticos. Todos ellos, salvo los polioles, tienen la propiedad de no presentar ningún poder energético. Así que no tienen valor nutritivo alguno.
La sacarina
Se trata del más antiguo de los sustitutivos del azúcar yaque fue descubierta en 1879. El organismo humano no laasimila en absoluto y su poder endulzante es 350 veces superior al de la sacarosa del azúcar. Tiene la ventaja de ser muy estable en un medio ácido y depoder soportar una temperatura media. Fue el edulcorante sintético más vendido hasta la aparición del aspartamo.
Los ciclamatos
Son mucho menos conocidos que la sacarina aunque su descubrimiento data de 1937. Sintetizados a partir del benceno, tienen un poder endulzante superior al de la sacarina y se les acusa a veces de dejar mal sabor de boca. Sin embargo tienen la ventaja de ser totalmente termoestables, es decir, resistentes a las temperaturas muy elevadas. El más utilizado es el ciclamato de sodio, pero también existe el ciclamato de calcio y el ácido ciclámico.
El aspartamo
Fue descubierto en 1965 en Chicago por James Schlatter, un investigador de los Laboratorios Searle. El aspartamo es la asociación de dos aminoácidos naturales: el ácido aspártico y la fenilalanina. Posee un poder edulcorante entre 180 y 200 veces superior al de la sacarosa. No deja un sabor de boca amargo y,a lo largo de los análisis gustativos, su sabor fue considerado muy satisfactorio. Más de sesenta países lo utilizan en la elaboración de productos alimenticios y bebidas, y la legislación francesa permite su uso como aditivo alimentario. Pero durante muchos años, los edulcorantes sintéticos han sido objeto de una enorme polémica. Se sospechaba, que la sacarina podía ser cancerígena. Sin embargo, no parece presentar ningún tipo de toxicidaden pequeñas dosis diarias (sólo podría representar un peligro a partir de 2,5 mg por kilo, es decir entre 60 y 80 kilosde azúcar para un adulto). Pero, así y todo, algunos países, como Canadá, han prohibido su uso. Los ciclamatos también han sido durante mucho tiempo objeto de sospecha, e incluso quedaron prohibidos en Estados Unidos en 1969. En cuanto al aspartamo, también fue objeto de las sospechas desde que apareció, pero todos los estudios realizados han demostrado que carecía de toxicidad, incluso en dosis elevadas, tal y como la FDA (Food & Drug Ad-ministration) reconoció oficialmente en EE.UU.
Se presenta bajo dos formas
- en comprimidos que se disuelven rápidamente en bebi-das calientes y frías
- en polvo, especialmente recomendado para los postresy los preparados culinarios.
En comprimido tiene el poder edulcorante de un terrón de azúcar de 5 g e incluye 0,07g de glúcidos asimilables. En polvo, una cucharadita de cafétiene el poder edulcorante de una cucharada de azúcar molido y contiene 0,5 g de glúcidos asimilables. En 1980, la dosis diaria máxima admisible recomendada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) era de 2 comprimidos diarios por kilo, lo cual significa que una persona de 60kilos puede consumir hasta 120 unidades diarias sin que se observe, a largo término, ninguna toxicidad del producto. Esta dosis fue confirmada en 1984 y 1987 por el Comité Científico de la Alimentación Humana de la CEE.
Los polioles
Dentro de la gama de los «azúcares falsos» también han aparecido los polioles o edulcorantes de masa que aportan elvolumen de complemento durante la preparación de algunos productos (chocolate, chicles y caramelos) ya que losedulcorantes dan un sabor azucarado con tan sólo unos pocos miligramos de producto.Desgraciadamente, la única ventaja de los polioles respecto al azúcar es que no provocan caries. En efecto, tie-nen prácticamente el mismo valor energético que el azúcar, ya que liberan en el colon unos ácidos grasos quequedan reabsorbidos. Sin embargo, su índice glucémico es inferior, y se sitúa entre 25 y 65. Pero pueden, en dosis importantes, provocar aerofagias y diarreas debido a la fer-mentación cólica. Es decir que, contrariamente a lo que se nos ha dicho demasiadas veces, distan mucho de ser la solución ideal para evitar el aumento de peso. La indicación «sin azúcar» oculta a menudo la presen-cia de estos polioles: sorbitol, manitol, xilitol, maltitol, lactitol, licasina, polidextrosa, etc.
La fructosa
La fructosa presenta ventajas respecto a los edulcorantes anteriores. La primera es que no se trata de un edulcorante sintético con las desventajas que ello supone, como acabamos de ver, ya que pertenece a la categoría de los «azúcares naturales». La segunda es que su índice glucémico esbajo (IG:20), lo cual se corresponde con nuestra meta. Y fi-nalmente tiene una densidad casi equivalente al azúcar sacarosa lo que permite su fácil uso en pastelería. Sin embargo, los obesos y los diabéticos deben consumirla con moderación pues se ha demostrado que una dosis elevada puede provocar un aumento de la tasa de triglicéridos en las personas especialmente sensibles.
Pero, así y todo, ¡cuidado con los edulcorantes! Aunque estemos seguros de que no presentan ninguna toxicidad, podrían, a la larga, perturbar el metabolismo. Efectivamente, cuando el organismo percibe un gusto azucarado, se prepara para la digestión de los glúcidos pero sus expectativasno se ven satisfechas. Así pues, cuando se produce una ingestión de edulcorante durante el día, todo consumo de glúcidos reales en otro momento de estas veinticuatro horas puede provocar en algunas personas una hiperglucemia anormal, seguida de una hipoglucemia reactiva. Estas observaciones pueden ser interpretadas según la suposición siguiente: «frustrado» por laingestión de edulcorantes, el organismo recupera más tarde el terreno perdido en presencia de los glúcidos «reales» y facilita al máximo su absorción intestinal. Esta mejora delco eficiente de utilización digestiva de los glúcidos provocauna hiperglucemia (más elevada que la que normalmente encontramos con el glúcido considerado) que desemboca, tras el hiperinsulinismo provocado, en una hipoglucemia. Pero como el hiperinsulinismo es factor de almacenamiento graso, y la hipoglucemia provoca un regreso precoz de la sensación de hambre, hay que preguntarse si la ingestión de edulcorantes no favorece indirectamente el aumento de peso. De hecho, hay que plantearse el problema de la finalidad del sabor azucarado: si bien es cierto que es innato, o por lo menos adquirido muy pronto, durante el embarazo mismo, y a menudo se mantiene y se acentúa a muy corta edad con la complicidad de los padres, ya que las golosinas y lo «dulce» son sinónimos de cariño y de recompensa. Por ello, hay que tratar desde la niñez de no favorecer a ultranza este amor por lo azucarado y saber recobrar los otros sabores fundamentales como son el sabor ácido y el amargo. Para el niño o el adolescente «intoxicado» con azúcar, las bebidas con edulcorantes pueden ser un puente entre las refrescos gaseosos y el agua. En efecto, hay que tener claro que el agua es la única bebida que un niño debe tomar durante el almuerzo y la cena. Durante la merienda, un zumo de fruta fresca o un vaso de leche resultan mucho más convenientes que un refresco gaseoso. En realidad, a largo término, conviene refrenar nuestrogusto por el azúcar. Sin embargo, los edulcorantes tienen precisamente el efecto contrario, ya que lo alimentan.Por lo tanto, desconfiemos de estos «cebos alimenticios». Sobre todo porque la industria agroalimentaria nos ofrecerá muy pronto proteínas con sabor a lípidos para sustituir las grasas de la alimentación. ¡Frente a estos falsos mensajes, nuestro cuerpo no sabrá a qué sabor encomendarse!Así pues, el uso de edulcorantes sólo deberá ser transitorio, ya que lo ideal sería olvidarse poco a poco del sabor del azúcar.
Última edición por Crusan fecha: 08 de May de 2008 a las 15:50:10.
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