A las dos bellas Nurias:
La receta... pues ustedes me la dieron a mí, ja. Aplico una de las recetas para pan integral (sin panificadora) que están en el foro. Ya saben, 500 gramos de harina de trigo integral, una cucharada de levadura de cerveza, una pizca de sal, agua, dejar laudar y todo eso...
El asunto es que, la divido.
Después de que la levadura hizo su trabajo. La mitad o 2/3 los meto al horno como "pan normal". Y el resto lo divido en bolitas como del tamaño de una galleta (pero en gordito, vamos a decir).
Luego las guardo en la bolsita de plático en la nevera y las voy sacando una por una en las mañanas. Y luego viene la historia de poenerlas sobre la sartén sin grasa. Dos minutos de un lado, otros dos del otro, y ya están. Quedan mu buenas... prometido.
Pero de redonditas, ja... nada.
Saben, en México -es curioso porque no tiene razón real de ser- las tortillas hechas a base de harina de trigo, se llaman "tortillas de harina", las que están hechas a base de maíz, "tortillas de maíz".
Es un sinsentido porque las DOS llevan harina. Sólo que una de trigo y otra de maíz.
Pero bueno, la historia es que cuando uno dice "tortillas de harina" sabe de antemano que son de trigo.
Todo esta historia para platicarles que estas últimas se consumen sobre todo en el norte del país, en los estados que hacen frontera con Estados Unidos. Y mi padre es de esa región.
Mi abuela paterna hacia magia. Con las manos hacía unas tortillas perfectas. Parecía que las había hecho con compás.
Años de práctica... incluso, era divertidísimo porque las "aplastaba" en el comal (un gran sartén hecho ex profeso para las tortillas) con una plancha de aquellas que se calentaban directo en el fuego para luego planchar la ropa.
Mi mamá... que no es del norte, aprendió a hacerlas porque a mi papá le gustan. Y aunque le quedaban muy buenas, eran todo menos redonditas, ja...
Y cuando le pregutnaba a mi abuela (su suegra) que qué hacía para que le quedaran tan redonditas como ella, le contestaba con un gran sentido del humor: "No te preocupes, mi hija, que no van a entrar rodando...".
Y tenía toda la razón.
Así que, yo las hago a mano apretando los bordecitos, poco a poco, hasta o apretando entre las palmas, hasta que tienen un grosor de 5 o 7 mm, y luego al sartén.
Con la forma que ellas quieran, ¡hala¡
Que no van a entrar rodando, ja.
Beso a las dos.