Pues pasó que me enamoré de un sevillano, me lié la manta a la cabeza y me fui a Sevilla. Salí de Barcelona con 60 quilos. Dicen que la felicidad engorda, bien, a mí en 5 años me ha dado 18 quilos de felicidad:

Dejé de madrugar para ir a trabajar y mi marido me dio tranquilidad de espíritu= +4 quilos.

Dejé de fumar= +4 quilos.

Tuve a mi primera hija= +6 quilos

Tuve a mi segunda hija= +4 quilos
Total 18 hermosos quilos que se ríen de la ropa que está esperando en el armario muerta de asco a que un día me la vuelva a poner (ja, ja, ja)
No me puse a dieta nunca porque jamás he creído en eso de que para adelgazar hay que pasar hambre, pero sí he tenido cuidado con lo que he comido... Hasta que no tuve más cuidado, claro. No soy muy dulcera ni muy panera, pero me pierden el queso y el chocolate negro negrísimo, mis dos debilidades.
Ya en este último embarazo me preocupó bastante subir de peso y mi marido me decía que esperara a acabar de criar a mi hija pequeña para ponerme a dieta; pero como por todas partes te dicen que amamantar ayuda a recuperar la línea antes, me propuse dejar de preocuparme y ocuparme, porque obviamente, si no pones de tu parte no se consigue nada. Y buscando en internet dómo hacer para recuperar la línea dando el pecho, reencontré el libro de Montignac que mi marido hacía unos meses que había ojeado. El lunes lo acabé de descargar, el martes lo leí y el miércoles me puse manos a la obra (ese viernes se presentó mi marido con un regalo: "Comer, adelgazar y no volver a engordar" :P ). Y aquí estoy, aprendiendo a comer bien y a descubrir otros alimentos.
Pues eso, y que me he colado en este foro, otro precioso descubrimiento.
Besitos