"Relájate estos días y disfruta, haz lo que puedas, y... no serías la primera que al no estar tan pendiente de lo que te dice la báscula, te lleves una grata sorpresa

"
Fueron las últimas palabras de Ali para mí antes de irme de vacaciones, y como estaba haciendo la maleta decidí llevármelas conmigo a mi pueblo.
Al principio me costó mucho desprenderme de las obsesiones pero luego me fui relajando...
Mis pequeñas técnicas fueron:
- llevarme en unos mini-tupper mis mezclas mágicas:
- algarroba con lecitina de soja
- levadura de cerveza, germen de trigo, semillas de lino, salvado de trigo
- copos de centeno integral
- llevarme pan wasa fibre y pan de centeno (ambos son similares por ser panes tostados y del mismo tamaño)
- llevarme pan de quinoa recién hecho para que me durara todos los días y tener suficiente.
- llevarme mis yogures de soja
- llevarme mis frutos secos crudos para el viaje
- tuve la suerte de que en mi pueblo hay Mercadona, así que allí compré:
- mi leche desnatada (descansé de la de soja)
- el maravilloso pan Kingsmill integral
- las claras de huevo
- pechuga pavo cocida 1% materia grasa
- quesos tanto 0% materia grasa como curados
- infusiones: té rojo, té verde, poleo menta, manzanilla,...
- y bueno, lo normal: fruta, verduritas, latas de atún...
- en casa de mi tío en el pueblo hay un montón de botes de legumbres, así que como una no quiere cocinar en vacaciones pues tiré de ellos, eso sí, lavando muy bien las legumbres para quitarles bien la sal y los conservantes que puedan llevar, y así mezclarlos con verduritas ricas.
- en la calle recurrí mucho a los zumos de tomate (aguantando alguna burla que otra pero llevándola con orgullo

) y si tenía que tomar alcohol pues escogía la cerveza o el vino, e intentaba comer algo de proteína antes, aunque no siempre era posible

. También tomé muchas infusiones en la hora del café.
- en mi pueblo se abusa del rebozado, tanto en carnes como en pescados (es andaluz), así que bueno, como sabía que iba a acabar comiendo de todo, pues me aseguraba de pedir siempre antes ensalada.
- Lo bueno de mi pueblo es que tiene uno de los mejores aceites de oliva del mundo! Así que a disfrutar.
- Si llegaba muy tarde a casa por la noche me tomaba una manzana antes de acostarme para no estar con el estómago vacío y no me salté ninguna comida aunque en alguna ocasión no puede esperar tres horas entre una y otra y en otras ocasiones tuve que esperar más de cuatro (procesiones largas...)
- En mi pueblo hay muchas cuestas y mucha juerga, así que ejercicio no faltó

- Traté de cenar abundantemente y bien (siempre que podía) para no tener ganas de consumir alcohol después, así que no bebí demasiado (algún whisky cayó pero muy poquito). Eso sí, cenaba abundante porque no me iba a la cama después sino que me iba de juerga varias horas.
- Eso sí, el último día una sabía que se terminaba lo bueno y se relajó demasiado (me pasé una hora comiendo pipas en la cena además de comer con rebozados y patatas...) pero bueno.
¿El resultado? Sigo más o menos igual que antes de irme, en la barrera de los 58 (que no está mal) y eso sí, me sentí muy ligera y muy bien hasta el último día que fue cuando me pasé un poquito más.
Un abrazo.