Bueno, pues lo cuelgo.
Es largo, pero yo me lo he copiado y lo he imprimido y está mucho más completito que lo que me explicó la naturista y de lo que viene en la latita.
Ah! yo con lo que no puedo es con la pizca de cayena... y eso que los picantes me vuelven loca (en mis embarazos comía las guindillas como olivas y le echaba a todo tabasco y chile... que asustaba... jajajajajajaja... un día estábamos en un centro comercial, donde acababa de comprarme una bolsa de guindillas, y estaba yo picando así, a pelo y mi marido me dijo "es imposible que eso pique y te lo comas como si tal", y probó... jajajajajaja... se puso de mil colores, le fallaba el pulso y la respiración, y yo así, con el tripón, dándole aire a él, jajajajajajaja...).
Lo que hago es ponerme un vaso, echar ahí la cayena, y tomarlo de golpe, con lo que el resto del siropín está "libre de impuestos". Vamos, más llevadero.
Bueno, copio (en tres partes, que si no no me deja):
DIETA DEPURATIVA DEL ZUMO DE SAVIA
Perder cinco kilos en diez días... ¿Un simple eslogan de publicidad?
Este titular causa recelos. ¿Será posible esto? ¿Y si lo es, será saludable? ¿No es una promesa exagerada, un simple eslogan de publicidad? ¿o se podrá realmente perder tanto peso con una simple cura de savia y zumo de limón?
Perder 5-10 kilos en diez días es mucho, casi increíble. Y aún más increíble si se afirma que uno no aumentará de nuevo después. Pero la experiencia lo muestra: el setenta por ciento de todas las personas que siguen la cura los diez días completos siendo fieles a la instrucciones, pierden 5 kilos o más. Esto sorprende aún más si se tiene en cuenta que no todos los que hacen la cura pesan demasiado. La mayoría de los que no tienen un exceso de peso pierde de 3 a 4 kilos, pero también sucede que personas muy delgadas restablecen ante todo el equilibrio del metabolismo corporal, porque tanto un peso demasiado alto como un peso demasiado bajo son simplemente indicios de que algo no va bien.
La grasa se disuelve literalmente
Muchas veces el peso logrado se mantiene después de la cura. Esto muestra que la pérdida de peso no se explica únicamente con una pérdida de líquidos, sino que los depósitos de grasa desaparecen realmente. «La grasa se disuelve literalmente, escribe Stanley Burroughs. Quien hace la cura puede experimentarlo en sí mismo. Sólo así se puede explicar la gran pérdida de peso. Si el cuerpo tuviera que quemar toda la grasa excesiva, el proceso tardaría mucho más tiempo.
Así se entiende también por qué esta cura de reducción carece totalmente de peligro. La pérdida de peso no es más que un efecto secundario. El fin principal consiste en la desintoxicación del organismo, Al mismo tiempo, el cuerpo consume también los depósitos superfluos de grasa. Así que la pérdida de peso es un efecto de esta purificación en el transcurso de la cual también se embellece la piel y el cabello, se normaliza la digestión y el nivel de colesterol, y desaparecen diversas irregularidades corporales. La purificación afecta incluso al estado psíquico de manera positiva.
Lo que cuenta es la experiencia práctica
Más importante que todas las teorías es la experiencia práctica. Miles y mil de testimonios de éxito pesan más que todos los prejuicios que alguien pueda tener en contra de esta cura. «Expertos» de nutrición quieren muchas veces explicarse que no es posible perder tanto peso en tan poco tiempo. Sólo puedo responder que respeto sus teorías, pero que les recomiendo hacer la prueba. Y hay bastantes que se han convencido de ello.
Mantener el peso con la cura de polen
Claro que toda pérdida de peso puede ser recobrada posteriormente por malos hábitos de alimentación, de ahí que se recomiende cambiar estos hábitos. Muchas veces alguien tiene apetencias irracionales por una carencia de minerales que sobrevino por no prestar atención a una alimentación integral. La cura reconstituyente de polen provee al cuerpo de todos los minerales y oligoelententos. Contribuye a mantener el peso logrado con la cura de savia y zumo de limón, no permitiendo que se produzcan sensaciones de hambre.
Para muchas personas se ha comprobado de gran ayuda llevar un diario durante la cura apuntando cada día los cambios que se están produciendo, cómo se sienten, sueños y, sobre todo, los nuevos y mejores hábitos alimenticios que se quieren introducir en la vida después de la cura.
Mucha gente afirma que no se siente capaz de cambiar sus malos hábitos. Aquí la cura se presta como ayuda casi revolucionaria, ya que rompe prácticamente de golpe con todos nuestros hábitos. Esta auto confianza de poder cambiar y renunciar voluntariamente es una base importante para seguir una vida más sana después.
En muchos casos el problema de sobrepeso tiene su origen en un exceso de apetencia anímicas, o sea, «como porque siento un vacío interior», frustración debido a la falta de afecto, de valores de reconocimiento por los demás, de inseguridad, nerviosismo, etcétera. «Comiendo, intento rellenar este vacío.»
La cura no funciona solamente a nivel físico sino que también purifica, eleva y refuerza a nivel mental y emocional; ya sabemos que todo nuestro ser va interrelacionado.
Por lo tanto, para solucionar el problema de sobrepeso en sí, convendría decidirse firme y conscientemente, ya durante la cura, de ir introduciendo formas de alimentación y vida más sana, integrales y satisfactorias; hacer algo de deporte, andar a pie cada día; y procurar no reaccionar con cualquier frustración, enfado o malestar, llevándose algo de comida o bebida a la boca. Es entonces que podremos comprobar si sólo se han ensanchado nuestros pantalones o también nuestra consciencia.
La experiencia es la madre de la ciencia
Lo mejor es que usted lea primero este libro. Después hay que hacer la prueba. Y aunque no lo crea: ¡en 10 días estará bastante más ligero, más sano, y se sentirá al mismo tiempo de maravilla!
Durante la cura aumenta la sensibilidad hacia nuestro entorno y de manera considerable las capacidades creativas e intuitivas.
Disfrute de estos nuevos horizontes que se le están abriendo. Muchas personas empiezan en estos días de la cura a abrirse y gozar de la música clásica, descubren de manera espontánea las bellezas de la naturaleza, del mar, o perciben por primera vez un estado interior de armonía, de paz consigo mismo, y con el resto del universo, de auto confianza y gozo de estar vivo. Es en estos momentos cuando los problemas suelen perder su pesadez y la nueva percepción intuitiva puede ser un camino hacia la libertad interior.
Por lo tanto, conviene llevar a cabo la cura en una época en que usted no vaya sobrecargado de trabajo y compromisos sociales, desligándose de las presiones y obligaciones de la vida cotidiana que le fatigan demasiado.
La cura le invita a la reflexión, a momentos de silencio, al encuentro consigo mismo, a actividades recreativas. Tras la jornada, si puede, recójase conscientemente en su atmósfera personal, haga cosas que le apetecen, descanse siempre cuando el cuerpo se lo pida, y disfrute conscientemente y sin prisa de las nuevas experiencias que la cura le proporcione.
La importancia del limón
Los dos ingredientes principales de la cura de savia y limón son limones frescos y sirope de savia. El limón es un fruto bien conocido de uso variado, que constituye una de las fuentes de minerales y vitaminas más rica de nuestros alimentos.
Su benéfico efecto era ya conocido de los médicos árabes, griegos y romanos como remedio eficaz y preventivo contra las enfermedades. También en nuestros días tiene un lugar muy importante en los tratamientos naturales y como antibiótico natural.
Tienen una particular significación en el zumo de limón los siguientes elementos: el ácido cítrico básico (ácido oxidante carbónico tribásico) que, da gusto agradable, desempeña importantes funciones en el organismo. Su función es antirraquítica, pues favorece la fijación del calcio.
El ciclo del ácido cítrico es unir cadena de reacciones bioquímicas muy importante, en el transcurso de las cuales se efectúa, por intermedio del metabolismo de las células, la reacción exotérmica del producto intermediario co?enzima acetifico A, resultante del metabolismo de les proteínas, lípidos e hidratos de carbono. Todo ello se condensa en la primera fase en ácido cítrico gracias al ácido oxaloacético.
la acción del ácido cítrico permite entonces, con el metabolismo de las proteínas de los lípidos y de los hidratos de carbono, la eliminación de los depósitos de grasa de los tejidos de lo que se deriva una disminución del peso.
A la falta de vitamina C (ácido ascórbico), se la conoce con el nombre de escorbuto, enfermedad identificada desde el tiempo de las Cruzadas. El tratamiento curativo por el limón era ya conocido en el siglo XVIII.
La vitamina C es indispensable para la buena salud de los huesos, de la dentadura y de los vasos sanguíneos. Esta vitamina mejora la resistencia del cuerpo y es muy importante para un metabolismo sano. Es necesaria para el buen funcionamiento de antioxidantes (sustancia que impide la descomposición por oxígeno de las células). Durante el periodo de la cura la absorción diaria de zumo de limón es de más de 80 mg (cantidad sugerida 75mg día para un adulto) lo que repone la eventual carencia de vitamina C, y el cuerpo es activado por un metabolismo mejorado. Cada célula puede desembarazarse de los desechos y residuos, razón por la cual el paciente se siente perfectamente bien y en buena condición física durante la cura de savia y limón.
Un papel casi más importante lo tiene en la cura el sirope de savia, que proviene de las sustanciosas savias del árbol de arce de las regiones nórdicas y de la palma de áren que crece en el trópico. En este capitulo queremos darle a conocer este sirope de savia, considerándole más en detalle.
El sirope de arce
El sirope de arce proviene de los vastos bosques de arce del norte de América donde los indios ya conocían el arte de extraer de este árbol su dulce savia y preparar con ella un sirope que se conserva. Como en aquellas latitudes el azúcar fue antes una rareza, el sirope de arce tomó el papel de un alimento básico importante.
También sirvió a los indios como tónico energético, y durante periodos de enfermedades era muy frecuente que se alimentaran sólo a base de agua y extractos de plantas medicinales combinado con sirope de arce que potenciaba aún más los efectos curativos de las plantas.
El árbol de arce produce la dulce savia sólo durante cuatro a seis semanas en marzo / abril, cuando en Canadá comienza la primavera templada.
En esta época del año los árboles están todavía cubiertos de más de un metro de nieve, lo cual convierte la cosecha de la savia en una tarea ardua y fría.
Cada mañana se recoge la savia mediante cubos colgados de los árboles. Con el fin de poder conservar la dulce savia, se obtiene un concentrado mediante la evaporación del agua.
Para conseguir un solo litro de sirope concentrado se precisan de cuarenta a cincuenta litros de la savia cosechada. Esto equivale a la cantidad que un gran arce puede producir al año. Por otro lado, los arces deben de tener un mínimo de cuarenta años de edad antes de que se pueda cortar la corteza y recoger la savia, ya que de otro modo se dañaría el árbol.
En el sirope de arce se distinguen tres categorías, que se pueden reconocer por su color, denominadas de grado A, B y C.
El grado A se obtiene de la primera fase de la cosecha, es la más copiosa, conteniendo más azúcares menos sales minerales. Su color es ámbar claro. Es un edulcorante de amplísimas aplicaciones.
El grado C, por contra, se obtiene de la última fase de la cosecha, cuando la savia ya es más espesa. Este grado, de superior calidad, no es tan abundante en cantidad y resulta algo menos dulce, pero tiene un nivel de sales minerales bastante superior al grado A, Su color es ámbar oscuro.
Dada la necesidad de un alto y equilibrado nivel de minerales, se utiliza únicamente el grado C en la mezcla del sirope de savia para prevenir problemas carenciales. El sirope de arce grado C contiene un alto nivel de calcio, zinc, manganeso y hierro (más del doble que el del zumo A).
Otros componentes
Calcio El calcio contribuye al crecimiento normal de los huesos y la dentadura; ayuda al funcionamiento de los músculos y de los nervios así como a la circulación de la sangre. La asociación de ácido cítrico y calcio es muy positiva.
Hierro Indispensable para todos los seres vivos. Es el elemento que constituye la hemoglobina (glóbulos rojos) y se necesita para el transporte del oxígeno. Está en importante relación con el cielo del ácido cítrico (limón). Las mujeres y las jóvenes con déficit de hierro presentan palidez, mala circulación de la sangre, vértigos, melancolía, dificultad de concentración, etcétera.
Manganeso Es un elemento indispensable y regenerador de los hidratos de carbono, del colesterol, del hierro y del cobre. Juega un papel importante en el desarrollo del esqueleto y de las glándulas genitales.
Zinc Favorece el crecimiento del cuerpo y del esqueleto, la regeneración de la piel y de las células capilares y activa la cicatrización. Juega asimismo un papel importante en el metabolismo de la albúmina y cuida de la secreción normal de la insulina. Generalmente, la cantidad de zinc en el cuerpo está en el limite bajo, lo que puede ser equilibrado con el sirope de arce de grado C.
Reflexión sobre el azúcar blanco
El azúcar blanco, refinado e industrializado, está totalmente exento de vitalidad cuando llega a nuestra mesa. Con un 0% de vitaminas y minerales, el organismo necesita para su absorción sustancias esenciales, como calcio, vitaminas del grupo B, proteínas, etcétera.
Por tanto, es muy recomendable para la salud sustituir el azúcar refinado por edulcorantes naturales, que no sólo no “chupan” del cuerpo sustancias elementales, sino que te aportan minerales, vitaminas y enzimas. Muchas enfermedades dentales, intestinales, de los huesos, y otras más, se originan por un exceso de alimentos refinados y desnaturalizados que podrían fácilmente ser evitados con una alimentación más consciente y sana.
La cura de savia y zumo de limón: Regenerar el cuerpo
Como ya se ha comentado, su fin principal es desintoxicar el cuerpo, disolviendo y eliminando impurezas acumuladas. En primer lugar se limpia y descongestiona el tracto digestivo, posteriormente los otros órganos de eliminación, como el hígado y los riñones, La presión de los vasos sanguíneos se regulariza y esto ayuda a establecer una buena circulación. De esta manera se puede lograr un aspecto juvenil y la mayor elasticidad del cuerpo, independientemente de la edad.
Todas las enfermedades catarrales, tales como resfriados, gripes estados febriles, sinusitis y bronquitis, son rápidamente eliminadas, liberando al individuo de diversas alergias que forman la base de posteriores dificultades respiratorias y obstrucciones de sinus. Las alergias son a menudo el resultado de acumulaciones de toxinas, que desaparecen con la depuración del organismo.
Los tipos de enfermedades resultantes de depósitos calcáreos en las articulaciones, los músculos, las células y las glándulas son fácilmente resueltos y eliminados del cuerpo. Los depósitos de colesterol en las arterias y en las venas son igualmente eliminados por la depuración milagrosa de la cura de savia.
Las enfermedades de la piel desaparecen a medida que el resto del cuerpo es limpiado. Forúnculos, abscesos, granos... Siendo estas erupciones obra de la naturaleza, que elimina rápidamente los venenos del cuerpo.
Todos los tipos de infecciones son el resultado de enormes acumulaciones de venenos que son disueltos y quemados u oxidados para depurar el cuerpo. Por esta razón una rápida eliminación de las toxinas da lugar a fiebres infecciosas de todo género. Las infecciones no sé «atrapan», son creadas por la naturaleza para favorecer la combustión de los sobrantes de desechos.
Sin embargo, la cura no se dirige contra una forma particular de enfermedad sino que da al cuerpo la ocasión de recuperarse, purificarse, regenerarse y aumentar sus defensas. Así que se trata de una cura depurativa de usos diversos que se puede aplica bien como medida preventiva, como por ejemplo ante una ola de resfriados, epidemia de gripe u otros de carácter más grave.
La mayoría de tus enfermedades tienen su origen en el sistema digestivo, que es muchas veces sobrecargado; la comida no es bien digerida y productos de desecho y toxinas se acumulan. Por medio de la cura, de savia y zumo de limón se aligera esta carga y a través de una alimentación sana y ligera podemos conservar la salud del tracto digestivo aún después de la cura.
El exceso de peso es probablemente la razón más frecuente por la cual se hace la cura. Mucha gente con exceso de peso pierde hasta un kilo diario, sin ningún efecto secundario perjudicial, porque el cuerpo recibe rodos los elementos esenciales y no sufre de ninguna carencia real. Pero no se pierde solamente peso. La piel se ve más limpia, todo el organismo se regenera, y uno se siente generalmente mucho mejor, como cuando se recobra un equilibrio que se había perdido desde mucho antes.
Además, ayuda a liberarse de la dependencia de medicamentos y estimulantes, como café, alcohol, tabaco, etcétera, y previene el envejecimiento prematuro debido a enfermedades del metabolismo.
Duración del régimen
Se debería hacer la cura por un mínimo de siete de siete a diez días, pero en casos muy graves y bajo supervisión médica se puede prolongar hasta cuarenta días (Stanley Burrouglis menciona el caso de una persona muy gorda, en el cual se hizo durante ciento veinte días).
Los tres primeros días el cuerpo se alimenta a base de las reservas, almacenadas en forma de glucógeno (azúcar simple) sobre todo en la sangre y en el hígado, que es fácilmente digerible. Por lo tanto, una cura debería durar más de tres días. Después, el organismo empieza a eliminar toxinas y a reducir sus demás reservas de grasas depositadas por todo el cuerpo. Mientras dura este proceso, no sentimos hambre. Sólo cuando los depósitos están agotados, vuelve el hambre y nos señala que ya es tiempo de volver a comer.
El régimen contiene todos los nutrientes vitales que uno necesita durante este tiempo. Hacer la cura dos o tres veces al año tiene un efecto muy positivo sobre la salud del cuerpo.
Un buen indicador del progreso de la purificación es la lengua, la cual se cubre a veces de una capa blanca durante la desintoxicación. Cuando ya no se ve cubierta, sino limpia y de color rosa, el proceso de purificación puede darse por terminado. Las experiencias han mostrado que en la mayoría de casos la lengua está aún sucia, después de diez días y a veces hasta después de catorce o veinte días. Esto indica que el proceso de purificación aún no está terminado y que conviene repetir la cura en otra ocasión.
El organismo se deshace, durante la cura de sus restos e impurezas metabólicas acumuladas durante años a través de todos los poros y aberturas:
Ø El intestino
Ø La orina (más oscura, tiene a veces un olor penetrable)
Ø La piel
Ø Los pulmones (mucosas, mal aliento)
Ø La vagina (flujo aumentado)
Ø La boca (mal sabor, ayuda una cucharadita de arcilla medicinal con un poco de agua)
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