Nuestros pies: Los grandes olvidados, consejos para su cuidado
Los pies es una zona de nuestro cuerpo a la que solemos prestar menos atención, cuando la gran mayoría de los ciudadanos padece algún problema en los pies y que al ser la base de nuestro esqueleto, una mala postura o un mal apoyo pueden repercutir después en todo el cuerpo, causando muchas y diversas molestias.
Hemos de saber que los malos hábitos de los pies pueden “pasar factura” según pasen los años, y podrán traducirse en dolor de espalda, cansancio y/o dificultades a la hora de caminar.
Por lo tanto, veamos como podemos dar el merecido cuidado a nuestros pies:
Cuidemos los pies desde niños
Sepamos que el pie del niño no está preparado para andar hasta los dos años, por lo que si anda antes por iniciativa propia se le debe dejar, pero no forzarlo a que camine, ya que su propia naturaleza sabrá cuando y de qué manera puede ponerse en pie y aprender a mantener el equilibrio.
Inclusive si forzamos al niño a caminar, su pie puede llegar a deformarse, ya que de los 26 huesos que constituyen el pie, sólo 21 están osificados a esa edad, los restantes se encuentran en estado de “cartílago” y son estos últimos los que forman la bóveda del pie.
Cuando somos adultos
Seamos consecuentes, los zapatos deben comprarse para los pies y no aquellos que simplemente nos “entren por los ojos”.
Así podemos entender que no son para nada adecuados los zapatos de tacón muy alto.
Vemos cual es el tacón que más nos conviene y los que debemos dejar de utilizar o espaciar:
Tacón de 2 centímetros: permitirá distribuir perfectamente el peso en el pie y una correcta posición de los dedos.
Tacón de 4 centímetros: padeceremos una distribución algo desigual del peso. La parte delantera soportará más peso que la trasera. Este es el límite recomendado para un tacón.
Tacón de 6 centímetros: nos supondrá ya una diferencia sustancial en el reparto del peso. La punta del pie estará soportando hasta un 75% de nuestro peso corporal, además de que la elevación del talón provocará que el pie resbale, con la consecuencia de que los dedos hagan tope con la parte delantera del calzado y adopten forma de garra.
Tacón de 10 centímetros: la desigualdad en el reparto del peso corporal es determinante, pues entre un 90% y un 100% recae sobre la parte delantera del pie. De esta forma, los dedos quedan deformados completamente en forma de garra.
Te informamos también sobre las enfermedades más comunes que podemos padecer en nuestros pies:
Juanetes
Es el desplazamiento del primer metatarso hacia el exterior.
Los producen el uso de tacones y también una predisposición hereditaria.
Remedios como los protectores y antiinflamatorios aliviarán las molestias, aunque en algunos casos es necesario recurrir a la cirugía.
Callos
Son células muertas que se han endurecido por el exceso de fricción.
Los producen zapatos mal ajustados, tacones muy altos, exceso de humedad y calzado muy estrecho.
Existen productos que podemos utilizar para combatirlos, pero lo más indicado para eliminarlos definitivamente es acudir al especialista.
Hongos
Es una enfermedad vírica, una infección.
Se suelen contraer en piscinas y gimnasios pues son focos bacterianos.
Evita andar descalza y utiliza chanclas.
El tratamiento será prescrito tras una exploración podológica.
NOTA: Es muy importante saber asearse las uñas correctamente:
Córtalas rectas, luego podrás darles una forma redondeada con una lima, pero no cortes la uña redondeada y por encima del dedo, pues al crecer la uña los picos laterales que se encuentren debajo de la carne se abrirán paso según vayan creciendo, pudiendo crear muchas molestias.
No descuides la hidratación, es vital para mantener unos pies suaves y sanos, utiliza una loción hidratante-refrescante específica para ellos después de cada ducha diaria durante todo el año, ¡no te olvides!
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