Ánclate a la vida
Ck Luna » 12/07/2010

Hoy recibí una noticia estremecedora, falleció una persona que de alguna manera formaba parte de mi vida.
No sé cuáles fueron las causas, pero te preguntas qué fue tan grave para que una mamá genial de 36 o 38 años soltara las anclas de su vida.
Nuestra vida es un libro que día a día se conforma de vivencias buenas y malas, pero sin importar cuál sea el problema, siempre tenemos que detenernos y ver qué es lo que nos está lastimando, y el pedir ayuda nos hace más grandes como personas.
Los problemas económicos, laborales y de esta índole, se resuelven tarde o temprano.
Pero el problema más grande es cuando alguien toca nuestra vida y no le importó lastimarnos, y eso es lo que nos duele en cada parte de nuestro cuerpo, hace que perdamos la noción del tiempo, el significado de la vida, el respeto por nosotros, dejamos de ver a esas personas que están siempre para nosotros, sin importar la situación, nos dejan tan frágiles, que en cualquier momento podemos quebrarnos.
Tenemos que levantar más el tono de nuestra voz interna y pedir ayuda, siempre va a existir alguien que te sostenga y te haga ver las cosas buenas que te rodean, despertar cada día, ver a tus seres queridos, amigos, escuchar sus voces, recibir sus abrazos, una llamada, un beso, un te quiero, te extraño, o un gracias, que han escrito cada momento y muchos son tatuados en el corazón. Estas son algunas de las cosas que nos anclan a esta vida.
Hay una frase de una canción que dice: “De nada sirve que te abrace, si no sientes frío”. Pues sirve de mucho el sentir que alguien nos sostiene, pero estamos llenos de tantos sentimientos absurdos, frívolos y ególatras, puede más nuestro orgullo que nos lleva a tomar decisiones fáciles, dejándonos escapar por la puerta falsa en lugar de enfrentar nuestro dolor, o nuestros temores.
Anclémonos a esta vida y sigamos escribiendo páginas en nuestro libro, tengamos en cuenta que todos los tropiezos son enseñanzas, y que si el llorar no hace daño, mucho menos el pedir ayuda.
Una gran mujer nos dejó, y no se dio cuenta que tenía una familia que la cobijaba, con un abrazo, una sonrisa… y que en todo momento estaban para ella.
En memoria de Mariana B.
Relacionados