Se acerca peligrosamente la vuelta a la rutina, muchos ya inmersos en ella y otros quizás disfrutando aún de los últimos días de descanso. Dejamos de tomar el sol, de pasear por las playas, montañas o de conocer rutas rurales y grandes ciudades, el sol ya no es un aliado y ese moreno favorecedor empieza a decaer día tras día, se vuelve al trabajo reduciéndose así la exposición al sol de manera drástica.
No dejes que tu
bronceado deje de lucir espléndido en tu piel ni que las tonalidades prontas de otoño mengüen tu veraniega apariencia. Hagamos que el moreno perdure.
¿Cómo conservar el bronceado?
La alimentación es muy importante. Los productos naturales que tengan en su composición
betacaroteno estimularán la pigmentación de la piel, de este modo las pocas horas que podamos seguir tomando el sol serán más productivas.
Estos alimentos forman parte de la
dieta habitual como zanahorias crudas, sandía o melón, espinacas, espárragos y tomates, aunque hay otros alimentos no tan habituales como las moras salvajes, la calabaza o las acelgas que también contienen un alto nivel de este antioxidante.
Cabe destacar que además de ayudar a conseguir un bronceado duradero, los betacarotenos son precursores de la vitamina A, con lo cual, una vez ingeridos se transforman en componentes que nos ayudan a protegernos de enfermedades como el cáncer.
Acudir regularmente a sesiones de rayos UVA
Antes de recurrir a una exposición artificial es muy recomendable una buena hidratación previa de la piel.
Habitualmente el moreno decae mudando la primera capa epidérmica, algo desagradable que para nada es estético o saludable de cara a los demás, por ello, prestar especial atención a la correcta nutrición de la piel es un consejo imprescindible antes de pasar por los centros de rayos UVA. Consigue una crema especial para piel seca.
Uso moderado de crema bronceadora
Este tipo de cremas son susceptibles de compra por mujeres impulsivas que carecen de tiempo para tomar el sol o dedicarse a sí mismas un tiempo prudencial para mantener el moreno de las vacaciones, sin embargo, no es bueno abusar de ellas y hay que tener cierto cuidado en la aplicación.
Conviene utilizar un exfoliante para retirar las células muertas y posteriormente alternar la crema hidratante antes recomendada con una bronceadora de nivel bajo, que aplicaremos homogéneamente por extremidades o partes del cuerpo completas para no dejar marcas, obteniendo así un resultado más luminoso y reluciente. Con abundante jabón debemos lavar las manos tras su uso.
Colores que destacan el bronceado
La ropa, el
maquillaje, las medias o los zapatos pueden ayudarnos a resaltar el moreno.
Dependiendo del color del
cabello hay gamas que destacan más que otras, como es el caso de los rosas y celestes en las rubias, o los rojos y corales en las morenas.
Camisas, jerseys, pantalones y faldas con algún toque de color, huyendo siempre del negro y gris, azul marino y gama de marrones, serán prendas aliadas para alargar el efecto verano.
El
maquillaje es importante, no en exceso y siempre acompañando la sombra de ojos con el color de la ropa que llevemos puesta. Los labios en colores mate realzan más el tono de la piel ya que los glossy roban importancia.