
Entre lágrimas y profunda emoción contestaba el e-mail que le envié para felicitar a la más fiera heroína de la literatura mundial, Isabel Allende.
Tuve la fortuna de entrevistarla en noviembre de 2009 y ha sido mi gran maestra universal, no sólo, como escritora, sino como mujer.
Digo maestra, porque me refugié en cada letra que da vida a sus novelas y que me ha vuelto una sabuesa husmeante de sus libros. ¿Mi objetivo?... aprender todo lo que la frivolidad despiadada y deficiencia neuronal de mi ex universidad... no me pudo dar.
Con ella aprendí que había un lugar en este mundo para una “neomujer”, un lugar teñido de desprecio, sarcasmo e indiferencia. Es en ese mismo lugar, dónde muchas de nosotras queremos estar, ese lugar que suena al más afrodisíaco trono de poder.
¿Qué tiene de malo ser ambiciosa con dignidad? ...Y aunque muchos velaron su dignidad en el rincón más oscuro de su ser, recuerdo a otro de mis grandes entrevistados cuando me decía “mientras no dañes a nadie, haz lo que sea para lograr lo que deseas”.
Isabel me ha enseñado a seguir sus pasos, su lucha y por sobre todo a enfrentar una vida hecha para “hombres”... ¿entre comillas?... ¡sí!... aquellos que se hacen llamar hombres y son quienes lideran el desprestigio, la humillación y la ofensa hacia mujeres que les hacen sombra... la peor amenaza para esa especie de bisexualismo despechado que no comprende ¿Por qué será justo que una elegida del destino consiga lo que tanto quiere?
Aquí no se trata de colgarse de la fama de un seudofamoso, ni menos lengüetear las ocurrencias de las trenzas despeinadas de un manager desesperado por obtener más fama que su representada... Aquí se trata de un nuevo género que ha nacido con heroínas como Isabel... ¡Solitas logramos todo lo que deseamos!
¿El costo? bien lo sabemos las autodenominadas “neomujeres”... en titulares de la prensa internacional decía: “Este es el mayor premio que he recibido en mi vida”, aludiendo al Premio Nacional de Literatura que acababa de obtener. Pero fueron tantas las críticas malintencionadas desde los envidiosos, que me pregunto ¿Qué culpa tenía Isabel de los fracasos de otros?... ¿Será que tenemos que hacernos cargo de los sueños no cumplidos de nuestros enemigos y olvidarnos de nuestros propios triunfos?
Son tantos los matices que existen en la vida de una neomujer... que mientras batallamos con los sinvergüenzas que no nos quieren pagar por nuestro trabajo, recibimos verdaderas bendiciones hacia nuestra trayectoria... una vida llena de tonalidades, donde las situaciones y personas que no fueron capaces de atraparnos a primera vista... no tienen opción alguna.
Con Isabel ocurre todo lo contrario, cuando llegamos al final de sus novelas, me invade la nostalgia y la critico porque se va el placer. Ese climax intelectual envuelto en mujer que siento cuando ¡se goza de verdad! y que desafortunadamente no hay otra opción que separarse.
Luego de celebrar su premio y atrevimiento ante la vida, mi conclusión es que Isabel, nos enseñó a negociar inteligentemente con nuestro enemigos... nada mejor que responder con talento y dignidad ante la ofensa constante....
¡Isabel, Isabel, Isabel... gracias por alimentar nuestra confianza y convertirnos en toda una neomujer!