¿No te gustaría disfrutar siempre de un salón luminoso? Te damos unos trucos sencillos para que te pongas manos a la obra y con poco esfuerzo sigas teniendo la claridad y sensación de amplitud que tanto te gusta. No importa si tienes un salón pequeño en el que apenas entra luz natural. Nosotros te decimos cómo hacerlo.
Terminado el
verano, la fuerza y las horas de luz natural disminuyen, y las habitaciones de la
casa pierden su luminosidad. Si quieres que esto no ocurra, nosotros te damos varias ideas. Tú decides la inversión y los cambios que quieres hacer.
Lo primero que debes saber es que
en tu salón deberán predominar los colores claros con el fin de multiplicar el efecto de la luz natural y dar mayor sensación de espacio. No te pedimos que cambies el color de las paredes y el techo, pero sí que lo tengas en cuenta para la decoración y las telas del salón. Concretamente te recomendamos el color beige y el piedra, que además añadirán un toque moderno y darán más sensación de amplitud.
Pero, ¡cuidado!, esto no significa que no pueda haber color en el salón. Al contrario, la presencia de color resulta imprescindible. Sólo hace falta saber jugar con la decoración y el mobiliario. Y si te gustan los estampados, no dudes en seguir utilizándolos. Pero recuerda que los dibujos deberán de ser discretos y sólo deberá de haber uno (no uno en cada objeto de decoración).
Uno de los elementos más importantes para dar luminosidad serán las cortinas o
estores.
Las cortinas son un elemento muy importante en el salón, si puedes ponerlas en alguno de los diferentes tonos del blanco ayudarán a dar esa luminosidad que ha desaparecido tras el
verano. Así, la poca claridad que haya durante el día estará bien aprovechada.
CAMBIAR LOS PEQUEÑOS DETALLES
Aunque no lo creas también los cambios en los pequeños detalles y figuras decorativas pueden ayudarte. Aprovecha para poner un poco de orden. Haz un repaso y deja sólo aquellas que más te gusten, e intenta que sean de la misma tonalidad.
Es importante que no abuses de figuras y “souvenirs” de viajes de múltiples colores.
Otro elemento a considerar: los cuadros. Unos cuadros en tonos claros ayudarán a eliminar cualquier sensación de agobio.
Por último te animamos a que hagas un repaso a la disposición de la luz artificial en el salón. Siempre suele haber más de una lámpara ya que estamos en una estancia para diferentes usos: ver la televisión, leer, charlar, tomar el café/aperitivo con amigos… Lo ideal es crear armonía entre las luces de techo y la luz baja.
Las lámparas de mesa o de pie te ayudarán a dar mayor luminosidad, al lado del sofá será la mejor opción. Pero atención a la bombilla que utilices y a la pantalla de la lámpara.
Con todas estas ideas ya puedes empezar a pensar en qué cambios vas a hacer. El invierno no puede ser una excusa para que el salón deje de ser una estancia acogedora y luminosa en estos meses de poca luz. ¡Anímate!