Cuando lo que menos te apetece es ceñirte a una dieta y menús establecidos, pero el pantalón te avisa de que tienes que cuidarte un poco más, te recomendamos seguir estos sencillos consejos que te facilitarán la pérdida de peso de forma sana y sin pasar hambre.
CINCO COMIDAS DIARIAS
Asegúrate de hacer cinco comidas diarias y no te saltes ninguna: desayuno, media mañana, comida,
merienda y
cena.
Recuerda que la comida y la
cena deben ser ligeramente superiores al resto en cantidad, y el desayuno más copioso de lo habitual.
COME DE TODO
Come de todo, no hay
alimentos prohibidos. Eso sí, debes eliminar las frituras, salsas y bollería refinada industrial.
Elige las formas de cocinar más sencillas: plancha, al horno, al vapor… Aumenta el consumo de verduras frescas y legumbres. Prioriza las fuentes de proteína sana como los huevos, el pescado y carnes magras.
Sustituye los lácteos enteros por sus versiones descremadas.
DE PRIMERO, ENSALADA
Inicia todas las comidas con una gran ensalada fresca que puedes preparar con toda la variedad de lechugas y vegetales que se te ocurran, los que más te gusten, y alíñala con un chorrito de aceite de oliva virgen y zumo de limón. Comprobarás lo mucho que te ayudará a saciar tu apetito.
¡OJO CON LOS CARBOHIDRATOS!
Ya sabes que el desayuno debe ser completo, y es el momento ideal para consumir carbohidratos que nos aporten energía. Incluye cereales integrales (muesli, avena…) o un par de rebanadas de pan integral que puedes acompañar de queso fresco, un poco de mermelada light o miel. No dudes en incorporar también una pieza de fruta o un zumo de fruta fresca a tu elección.
Por el contrario, evita el consumo de
alimentos ricos en carbohidratos en la
cena, lo ideal es optar por una ensalada, crema o sopa de verduras y pescado. De postre, un yogur descremado, y antes de acostarte una infusión relajante.