Se trata de una nueva forma de recuperar tu figura tras el embarazo que no te restará tiempo con tu bebé, ya que lo practicarás con él. ¿Quieres saber en qué consiste?
Disfrutar de un momento agradable, relajarte y conseguir ponerte en forma de manera progresiva es posible con el método Pilates diseñado para después del
embarazo y parto. Si además, tu bebé puede participar en los distintos
ejercicios ¿no es una idea genial?
Desde hace años, los múltiples beneficios de los
ejercicios que forman parte de este método han hecho que sea una técnica cada vez más demandada en gimnasios y centros especializados.
El Pilates no es sólo una tabla de fitness, es también una filosofía que busca el bienestar general del conjunto del organismo cultivando para ello, además del
cuerpo, la mente a través de técnicas de relajación, respiratorias y de concentración.
Una de las principales ventajas del Pilates es su capacidad para adaptarse a las necesidades y a la condición física de cada persona; por eso resulta tan apropiado para las recién estrenadas mamás que quieran recuperar su
figura de manera progresiva y armoniosa.
Practicarlo acompañada por tu bebé será toda una experiencia que reportará beneficios para ambos y contribuirá a reforzar ese maravilloso lazo invisible que une a madre e hijo.
¿Cómo es una sesión?
Por supuesto
divertida y relajante. El programa Pilates postparto está pensado para incidir en las zonas que más sufren tras el periodo de gestación y nacimiento del bebé.
Abdomen, suelo pélvico y periné, muslos, glúteos y espalda recuperan su forma, su flexibilidad y su tonicidad con una serie de
ejercicios suaves y de nulo impacto, por lo que son totalmente compatibles con la presencia de un bebé a tu lado o en tu regazo.
Muchos de estos
ejercicios se realizan con el pequeño tumbado en una suave colchoneta en la que tú realizarás los distintos movimientos sin perderle de vista (así que la excusa de no ponerte en forma por falta de tiempo no es válida.) Por ejemplo, colocada boca abajo y apoyándote sobre las palmas de las manos y los dedos de los pies puedes realizar
estiramientos, curvar suavemente la columna o elevar las
piernas de forma alternativa mientras que, seguramente,
tu niño lo pasa en grande viendo como se acerca y se aleja tu cara e intentando cogerte la nariz. Los
ejercicios que requieren algún tipo de aparatología también serán sus preferidos. Esas pelotas gigantes y esas bandas de colores llamarán su atención ayudando a desarrollar su sistema psicomotriz, su vista y hasta su oído.
Los
ejercicios del programa bebé Pilates
no entrañan peligro alguno para los pequeños. Aquí no se trata de quemar calorías y de “machacarte” con un duro entrenamiento, sino de fortalecer los músculos y recuperar una buena forma física al tiempo que experimentas una agradable sensación de
relax.
Cualquier movimiento que implique coger al bebé se traduce para él en un
suave balanceo que le encantará. Por ejemplo, tumbada boca arriba con las rodillas dobladas te convertirás en un magnífico asiento-columpio. Mientras balanceas las rodillas, él se divierte y tú irás fortaleciendo, sin darte apenas cuenta, tu zona lumbar.
Precauciones y resultados
Como es lógico
tendrás que esperar el tiempo que te indique tu médico antes de iniciar cualquier tipo de actividad física después de dar a luz (mínimo 40 – 60 días). Tras un correcto reconocimiento sanitario y cuando estés preparada, haz que no te pueda la pereza, el cansancio e incluso el desánimo. Aunque te parezca impensable sacar tiempo para ti y para tu recuperación física, es importante que lo encuentres y en este sentido el bebé Pilates es una excelente opción.
Lo más aconsejable es
acudir a un centro especializado al menos durante unas primeras sesiones para aprender las
posturas correctas y la manera exacta de realizar los
ejercicios. Un buen profesional sabrá indicarte el programa personalizado más adecuado a tu estado físico general, con
ejercicios específicos, por ejemplo, para endurecer
vientre y abdomen, para aliviar dolores de espalda, para fortalecer la zona pélvica recuperando la tonicidad muscular, etc.
En unas pocas sesiones
comprobarás los beneficios en tu organismo sintiéndote además más relajada y con un “subidón” de
autoestima. Para el peque el contacto físico con mamá, el estar en su regazo o en sus rodillas “jugando” un ratito con ella será algo que seguramente no recuerde pero que influirá en su correcto desarrollo.