El temor radiactivo ha sobrepasado fronteras y ya ha llegado hasta China, donde
la población está acabando con las existencias de sal yodada en los supermercados y tiendas, ya que se utiliza como agente protector ante la radiación. Así, se ven las estanterías vacías y la gente haciendo largas colas para conseguir sus bolsas.
Esta situación ha motivado que el Ministerio de comercio de China haya declarado que
el suministro de sal está totalmente garantizado en el país y que no es necesario tener reservas de este producto. Con esto se intenta acabar con los temores de la gente ante la posibilidad de quedarse sin esta sal, pues en ella tienen puestas todas sus esperanzas.
Mientras tanto,
el pueblo japonés está demostrando su gran valentía ante la adversidad, pues pese a los muertos, el
hambre y el frío, aún siguen manteniendo la calma y demostrando cualidades que convirtieron a esta nación, ahora destrozada, en la tercera potencia mundial. Siguen sacando fuerzas de flaqueza y vemos a algunos refugiados comiendo un plato de sopa caliente.
Hay otros que prefieren marcharse de la zona por
la alarma nuclear que ya subido hasta un nivel 5, aunque la mayoría sigue allí intentando reconstruir el país.
Gimnasios y grandes espacios se convierten en morgues improvisadas
La
nieve está entorpeciendo las labores de búsqueda y ya solo encuentran cadáveres que llevan hasta grandes espacios diáfanos como gimnasios, donde van colocando a sus muertos con un pequeño ramo de flores. Hay también quienes hacen fotografías de lo ocurrido y lo hacen con lágrimas en los ojos, pues
lo han perdido todo, solo les queda su honestidad.