Especialmente con el frío y en pieles claras, secas y muy finas, que son en definitiva, las más frágiles, los vasos sanguíneos de la piel se hacen visibles en la superficie de la dermis enrojeciendo de forma antiestética la piel y desvirtuando la belleza natural del rostro.
Las zonas más comunes donde se alojan, son las mejillas y aletas de la nariz.
Prevenir su aparición
Aún no existe un tratamiento que consiga eliminarlas de forma definitiva, por ello, nada mejor que prevenir su aparición:
Tratamientos con láser
Cuando el problema persiste, lo ideal es consultar con el dermatólogo, ya que aunque los tratamientos que existen actualmente no consiguen eliminarlas de forma definitiva, el uso de ciertos cosméticos adecuados, puede ayudar a eliminarlas temporalmente o reducir su mal aspecto dependiendo el caso.
Finalmente, cuando los capilares son demasiado visibles y los tratamientos locales con cosméticos no surten el efecto deseado, la tecnología láser es considerada la mejor opción de tratamiento. Eso sí, resulta fundamental ponerse en manos de un profesional cualificado.