Cayetana Fitz-James y su novio, embarcaron en Málaga, donde fue recibida con un ramo de flores.
En torno a las seis de la tarde del 14 de abril, Cayetana Fitz-James Stuart llegaba al puerto de Málaga acompañada por su inseparable
Alfonso Díez para iniciar unas breves
vacaciones de enamorados. La
pareja, que puede estar planeando su boda,
se embarcó en un impresionante crucero de súper lujo en el que les esperaban tres apasionantes y relajados días recorriendo las aguas del Mediterráneo hasta llegar a Barcelona, donde la ruta marítima tenía fijado su destino.
Tras bajar del vehículo que les trasladó hasta la capital malacitana desde el Palacio de Dueñas, en Sevilla, fueron recibidos por los responsables del buque “Marina”, nombre del barco, que homenajearon a la aristócrata con un colorido
ramo de flores.
Muy contenta, con unos cómodos pantalones negros y rebeca en tono claro,
a la Duquesa se le notaba que estaba feliz al poder disfrutar junto a su novio de una escapada tan romántica y especial, ya que la nave que será su nido de amor por unas jornadas, está considerada una de las más elegantes y con mejor oferta gastronómica del mercado de los cruceros.
Al parecer, esta efímera evasión náutica de la
Duquesa de Alba con
Alfonso Díez es
el aperitivo para un posterior viaje mucho más largo y que tendría lugar en un futuro muy próximo. Algunos hablan, incluso, de la posibilidad de que se embarquen durante varias semanas para recorrer diferentes puertos, algo que no es de extrañar dada la afición de Cayetana a viajar por todo el mundo.
Es posible, dados los múltiples rumores que existen sobre el inminente matrimonio de la Duquesa y el funcionario, que ese crucero que se prevé a no muy tardar esté
planeado como su luna de miel. Desde luego, un espléndido viaje de novios, pues el barco es impresionante, está orientado a pasajeros senior, es decir, no hay niños, ofrece todo tipo de servicios y una variedad de menús excepcional, además de un entorno tranquilo, selecto y cultural.
De momento,
Cayetana y Alfonso pasarán tres días alejados de la rutina, rodeados del azul del mar, asistirán a fiestas, irán de
compras y seguramente se deleitarán con las suculentas cenas de gala en la mesa del capitán.