Con algunos de los asistentes más destacados de la realeza europea, como los príncipes de Suecia o Letizia y Felipe de Borbón como invitados, Kate Middleton y Guillermo se han casado.
Cinco meses después de que se anunciara el compromiso del
príncipe Guillermo de Inglaterra y
Kate Middleton, ha tenido lugar la
boda, después de un tiempo de preparativos en el que se buscaba que
todo fuese perfecto para el gran día, este 29 de abril. Personal de limpieza, de seguridad… Todos se han ocupado de prepararlo todo y que
nada falle.
Londres
despertó más pronto que nunca en este viernes nupcial, pues a las 8 de la mañana la oficina de la reina Isabel II nos reveló que los contrayentes recibieron el título de duques de Cambridge. Solo un cuarto de hora después y durante una hora y media fueron llegando los
distinguidos invitados a la Abadia de Westminster, que ha sido decorada con flores traídas del Castillo de Windsor, así como arbustos y plantas, homenaje al Príncipe de Gales, gran amante de la
naturaleza.
Diez minutos antes de las 10 de la mañana y tras haber ocupado sus puestos en la Abadía los invitados extranjeros y más distinguidos, hizo su entrada el Primer Ministro británico,
David Cameron, así como gobernantes de países de la Mancomunidad y representantes del cuerpo diplomático acreditado.
Con
puntualidad británica, a las diez y cuarto llegaba a Westminster el flamante
novio, que apareció acompañado por su hermano, el
príncipe Harry, testigo en la ceremonia. Una vez en el interior, fueron llegando a partir de las nueve y media de la mañana los miembros de los familiares reales de toda Europa. Entre ellos destacar la presencia de la
reina doña Sofía, así como de los Príncipes de Asturias, que llegaron a la capital británica el día anterior, pues también estuvieron en la cena de gala ofrecida por la Reina Isabel II en el exclusivo hotel Mandarín Oriental.
Minutos después y según marca el protocolo, llegaba el
padre del
novio,
Carlos de Inglaterra, y la esposa de éste, la duquesa de Cornualles. Tras el heredero, llegó la
Reina Isabel con su marido, el duque de Edimburgo.
A las doce de la mañana llegaba a la abadía la novia, acompañada por su
padre.
Kate Middleton nos ha descubierto el secreto mejor guardado en la
boda como es el vestido que ha lucido en este gran día y que es
un diseño de Alexander McQueen. La ya Princesa hizo el viaje desde el hotel The Goring hasta el templo en un Rolls Royce, rompiendo la tradición, pues hasta ahora siempre se había utilizado una carroza real. Esta tuvo que esperar hasta después de darse el sí quiero, y una vez convertidos en marido y mujer, en que pasearon por las calles de la capital británica desde Westminster hasta el palacio de Buckingham, donde tuvo lugar el banquete nupcial.
Los recién casados saludaron a su pueblo desde la carroza Landó Estatal, que mandó a construir el rey Eduardo VII en 1902 para su coronación. En este
primer paseo marital, estuvieron escoltados por miembros de la Guardia de la Reina, la guardia de honor, la armada real y el ejército, además de por bandas de músicos de la fuerza aérea.
Emotiva ceremonia
Este enlace se ha convertido en
el acontecimiento del año, pues aunque el príncipe no sea el heredero, sin embargo,
siempre ha sido muy querido y recordado como el hijo de la fallecida
Lady Di. El recuerdo de su madre ha estado presente en toda la ceremonia, que ha sido muy emotiva y en la que vimos a unos
novios muy enamorados y dispuestos a comenzar una nueva vida en común y con muchos proyectos, entre, los que sin lugar a dudas, se encuentra aumentar la familia.
El servicio religioso, que duró algo más de una hora, estuvo oficiado por el arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia de Inglaterra,
Rowan Williams. En la Abadía se escuchó música escogida para la ocasión e interpretada por dos coros y una orquesta.
Recepción privada de la Reina
Tras la ceremonia religiosa, unos 650 invitados se dirigieron hasta el Palacio de Buckingham, donde la Soberana, como regalo a su nieto le preparó
una recepción privada. Este es un momento muy esperado por los asistentes, ya que habían madrugado mucho para estar en el enlace y este ágape suponía poder
retomar algo de energías para continuar con este día tan intenso.
Sobre la una y media de la tarde, los recién casados, acompañados por la Reina y sus familias, salieron al balcón de Buckingham para cumplir con el
tradicional saludo y el esperado beso de casados, al igual que en su día hicieron los príncipes
Carlos y Diana. A continuación, aviones de las fuerzas aéreas británicas sobrevolaron el Palacio con motivo del enlace.
Cena privada en Clarence House
Por la tarde el plan incluye una
cena privada ofrecida por el feliz
padre del
novio en su residencia de
Clarence House para unos 300 invitados, los que son considerados únicamente los amigos más cercanos de la pareja.
Tras la cena los asistentes, muchos de ellos jóvenes, pueden
bailar y disfrutar de la noche, en el que será el último acto oficial, antes de que los
novios se dirijan a sus aposentos en Buckingham, para pasar su noche de
bodas antes de partir rumbo a su luna de miel, una sorpresa para Kate.