La dieta con la que Miranda Kerr se recuperó tras su embarazo.
Las personas podemos ser clasificadas según nuestro
grupo sanguíneo. Así encontramos gente que es
0, AB, A o B y cada uno puede donar o recibir
sangre solo de su grupo o de un donante universal (el 0). En base a esto
James D´Adamo y su hijo comenzaron a estudiar cómo unos alimentos a unas personas les sentaban mejor para la salud que otros, y cómo podía ser posible que esos mismos alimentos no tuvieran el mismo efecto en otro ser humano distinto. La respuesta la halló en la
sangre, fuente principal de nutrición del organismo. De tal manera, que la alimentación estaba estrechamente relacionada con el tipo de
sangre de cada individuo.
La explicación de por qué ocurre esto así se la dieron a la
evolución del ser humano, ya que los distintos tipos de
sangre no surgieron de la noche a la mañana, sino que fueron una
sucesión de cambios evolutivos por los que tuvo que pasar el hombre. Así, para ellos, por ejemplo, el primer grupo en aparecer sería el 0, ligado al
Cro-Magnon el cual basaba su alimentación en los animales que cazaban, por lo tanto será un grupo sanguíneo que sintetice muy bien las proteínas de la carne.
Los D´Adamo hablan de algo parecido a la
memoria celular que conserva cada tipo de
sangre, que la hace recordar el tipo de alimentación que el hombre mantenía cuando ésta se dio por primera vez.
Entonces, ¿qué debes de comer según tu grupo sanguíneo?
Si tu grupo es 0
- Frutas y verduras, pero procura
no pasarte con las
crucíferas (berza, coles de Bruselas...) ni con las
solanáceas (patatas, berenjenas...).
-
Carnes magras, pero no de cerdo, ni carnes en salazón.
-
pescado y Marisco. Sin incluir pulpo, salmón ahumado, caviar y demás
pescados en salazones o conservas.
- Limitar el consumo de lácteos y huevos. Los productos con leche de soja sí son bienvenidos.
- Eliminar aquellos productos basados en el trigo, las bebidas gaseosas y el café.
Si tu grupo es el A
- La
dieta debe de estar basada en el
consumo de legumbres, cereales, frutas y verduras.
- Limitar o casi eliminar el consumo de carnes, especialmente de aquellas en conserva. Y consumir con cautela los
pescados.
- Para este grupo la
soja es muy recomendable, así se plantea una buena sustitución de productos lácteos.
- Evitar los alimentos precocinados o con grandes cantidades de harina de trigo.
Si tu grupo es el B
- Consume sin miedo frutas y verduras de hoja verde.
-
Carnes magras a excepción del pollo y del cerdo.
- Los
pescados son muy recomendables,
menos los mariscos.
-
Toleran muy bien los lácteos y los huevos.
- Limitar los productos a base de trigo, de maíz y los frutos secos.
Si tu grupo es el AB
-
Limita las carnes rojas.
- El
pescado y el marisco están permitidos, pero no así las gambas, el pulpo o la lubina.
- Evitar el consumo de productos a base de harina de trigo, así como la pasta.
- Evita el vinagre, pero apuesta por el aceite de oliva.
- Las
frutas y verduras, cuantas más, mejor.
- Los
productos lácteos están
permitidos siempre y cuando este consumo no provoque en la persona una sobreproducción de moco en las vías respiratorias.