Pudimos ver en Cibeles la colección de Jesús del Pozo para Otoño-Invierno 2011/2012, pero ahora hemos podido tocarla, sentirla, verla de cerca. Te contamos cómo es.
La
colección Otoño-Invierno de 2011/2012 ya está aquí. Las propuestas del
diseñador para la temporada que viene están cargadas, o más bien recargadas, de "belle époque", de negros, de grises y de verdes. Hay un claro protagonista, y es el barroco en todo su esplendor, con todos sus elementos, que llegan hasta nuestros armarios.
Jesús del Pozo quiere que la mujer vista como lo hacían en la
época dorada de las casas de costura: los detalles ornamentales abundan, aunque
no en exceso, sino en su justa medida, y si tiene que reinar una textura, mejor que sean dos:
el astracán y el terciopelo.
Los
colores de la colección son muy otoñales. Tenemos los típicos negros, grises claros y oscuros reinantes cuando vuelve el frío, pero Del Pozo quiere dar un paso más e introduce en su propuesta un color que nada tendría que ver con la caída de las hojas y la lluvia:
verdes y tonalidades aguamarinas ofrecen un toque de alegría y color frente a los sobrios oscuros.
El
encaje es el mejor amigo de la mujer para esta temporada a la que nos estamos refiriendo y se combina con el terciopelo en
faldas de vuelo largas, en lo que podría parecer una combinación imposible pero muy acertada.
También en
vestidos el encaje encuentra su hueco, dejando bajo un semi descubierto parte de las piernas o de los brazos, o lo que el forro permita. En éstos, además, las
faldas serán muy geométricas, con aberturas que parten la caída en rectángulos, y dejan al aire prácticamente toda la pierna.
No hay que olvidarse de las
mangas, tan barrocas como manda la colección. Éstas demandan su protagonismo a voces, y sin duda lo consiguen dejando de lado a otras partes del
cuerpo: los brazos y sus mangas son los que tienen la palabra.
Para finalizar, los
abrigos de la colección de
Jesús del Pozo pretenden que la mujer no pase frío pero que no deje de tener clase y elegancia.
Largos hasta los pies, repetido en todos los modelos, se olvidan de marcar el
cuerpo de la mujer: son rectos,
nada ceñidos, y con adornos propios de otra época, de los años 20. Como lo es toda la colección.