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¡Aún estás a tiempo! Pierde peso antes de las vacaciones

Por: Mariola Báez Verdú » 20/06/2011
Gtres

¡Horror! Acabas de bajar del altillo los biquinis y toda la ropa de verano, ¡te queda tan justa que no puedes respirar! No te alarmes, toma nota de estos sencillos consejos dietéticos y recuperarás tu figura.

Con la llegada del buen tiempo, cambia nuestro vestuario y el bañador se convierte en un importante reto. No se trata de poner en práctica un dieta férrea; simplemente eligiendo una alimentación adecuada y con un poco de ejercicio extra puedes hacer desaparecer ese par de kilos que no te gustan y sin los que te sentirás mucho mejor a la hora de pisar la playa.

Nada de productos “milagro” ni de menús espartanos que puedan poner en riesgo tu salud. En cuatro o seis semanas cualquier intento de perder más de cinco-ocho kilos resulta bastante utópico y puede convertirse en una temeridad si no se hace bajo un adecuado control médico.

La idea es perder esos kilos que la falta de actividad y las comidas “contundentes” propias del invierno han hecho aparecer. Un control en la ingesta de grasas y azúcares, un aumento de las proteínas en detrimento de los hidratos de carbono y un mayor consumo de agua, que contribuya a eliminar toxinas del organismo, harán que en poco tiempo obtengas buenos resultados.

Alimentación sana

Tienes a tu alcance numerosos alimentos que serán tus aliados a la hora de perder peso sin que el intento se convierta en una “tortura”. Antes de hacer la compra, haz una lista de los más saludables y de los que más te gustan. Entre ellos no pueden faltar:

Frutas, verduras y hortalizas.
Están en su mejor momento. Son saciantes y contienen fibra, vitaminas y minerales. Procura elegir las que tengan menos calorías (hipocalóricas) como por ejemplo la sandía, los frutos rojos, los cítricos, la papaya o la pera. El pepino, el tomate y la zanahoria deben ser los ingredientes básicos de tus ensaladas. Por su parte, el hinojo y/o las alcachofas son, además, diuréticas y debes incluirlas en tu menú semanal al menos dos veces en comidas o cenas.

Grasas bajo control. Elige carnes magras, ternera sin grasa, pollo o pavo. Cocina de manera saludable, limitando al mínimo fritos y rebosados y optando por las cocciones hervidas, en wok, a la plancha o al horno. Con un poco de imaginación y unas buenas especias te saldrán platos variados, sabrosos y de “grasas cero”.

Apúntate al integral. Cereales, pasta, pan y arroces integrales aportan más fibra y menos calorías y están igual de ricos. La bollería industrial queda descartada.

Desnatados sí o sí. Es una de las fórmulas más sencillas para reducir la ingesta de grasas sin descuidar la alimentación. Leche, yogures, quesos frescos, etc, son fuente de vitaminas y minerales como el calcio, indispensables para el organismo. Si son desnatados engordan mucho menos.

Un menú equilibrado y algunos “trucos”

Para una persona sana y sin problemas metabólicos no es complicado perder unos cuantos kilos. Para ello no sólo tendrás que vigilar lo que comes sino hacerlo correctamente, de manera que tu cuerpo se sienta en plena forma y tú no pases un hambre innecesaria.

La forma en la que distribuyes los alimentos a lo largo del día es muy importante. Saltarse comidas es un error que no hará más fácil tu objetivo y además resultará contraproducente. Lo recomendable es realizar cinco comidas al día:
  1. Un desayuno que te aporte la energía necesaria para afrontar la jornada y que incluya  al menos una pieza de fruta, lácteos desnatados, pan o cereales integrales.
  2. Un tentempié a media mañana para evitar que el almuerzo se convierta en una comilona. Una fruta, un zumo natural, una infusión acompañada de unas galletas o barritas integrales…
  3. Una comida equilibrada. Menestras, ensaladas, carnes magras, pescados, pasta o arroz integral…
  4. Una merienda con opciones parecidas a las del desayuno.
  5. Una cena muy ligera con propuestas similares a las del mediodía y dando preferencia a los platos de pescado.
Además la ingesta de agua será fundamental en estas semanas. Es recomendable una media de dos litros diarios. No sólo te mantendrá correctamente hidratada sino que ayudarán a eliminar líquidos (parece contradictorio pero no lo es) y a deshacerte de toxinas y grasas.

Por último, intenta estar más activa para que no sólo ingieras menos calorías sino que también “quemes” más. Un poco de gimnasia, un paseo a paso ligero y renunciar, durante un mes, a los ascensores harán que llegues perfecta a esos días que tanto esperas.
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