Los novios han aprovechado ese rato para pasear su amor por las calles de Montecarlo montados en un descapotable y, más tarde, la pareja se ha acercado a la iglesia de Santa Devota para ofrecerle el ramo de flores de la novia. Allí, ante una emocionante actuación, la Princesa Charlene no ha podido contener las lágrimas. Después, también los recién casados han ido a vestirse para la cena.
Alain Ducasse, el prestigioso chef francés, es el encargado de que el banquete nupcial sea todo un éxito. De hecho, él y su equipo llevan días trabajando en el menú mediterráneo y de cultivo biológico que ha elegido la recién casada pareja para su convite.
Las primeras parejas en llegar a la cena de gala han sido las formadas por la realeza, entre ellos, los Príncipes de Baden, ambos de negro, la familia de Victor Manuelle de Saboya con su hijo Filiberto y los Reyes de Suecia, Carlos Gustavo y Silvia, muy favorecida con un vestido azul.
También han posado antes de entrar al banquete sus hijos, la Princesa Victoria, con un espectacular vestido de corte griego, junto a su marido, Daniel Westling, y sus dos hermanos, Carlos Felipe y Magdalena.
Minutos después hacían su aparición estelar los novios, ahora luciendo un atuendo más cómodo y acorde para el momento. El Príncipe Alberto II ha seguido apostando por el color marfil, pero esta vez en forma de frac de gala, mientras que la Princesa de Mónaco, ha cambiado su pesado y rígido vestido de novia por otro de pequeños volantes más apropiado, aunque manteniendo su imagen de novia.
De nuevo, la representación española de mano de Luis Alfonso y Margarita de Borbón, ha sido una de las más elegantes, ya que la nuera de Carmen Martínez Bordiú ha sorprendido con un fabuloso vestido gris perla con escote palabra de honor. Luis Alfonso, algo más serio que su mujer, posaba orgulloso de ella ante los medios.