La hemos visto con casi cualquier cosa: calzando plataformas imposibles (algunas incluso sin tacón),
con el pelo en rosa o verde, prácticamente desnuda en algún videoclip, con coronas similares a la de la Estatua de la Libertad y antifaces de cristal de
Swarovski , y con vestidos hechos de cuadrados de cristal, láminas de acero, pelo color malva e
incluso de filetes de carne. Quizá por eso mismo, cuando más nos sorprenda sea cuando va… prácticamente normal.
Quizá por eso nos haya resultado algo chocante el
look con el que la vimos ayer en Auckland, Nueva Zelanda. La intérprete de
Born this way o
Alejandro apareció con
un sencillo vestido en color naranja suave, corto y sin mangas. La prenda llevaba el tan de moda peplum, esa sobrefalda que llevan ahora muchos vestidos.
Más clásica que nunca. Y, siendo ella, más rara que nunca.
Además, Gaga hacía acompañar su
look con unos
complementos realmente clásicos: unos
zapatos de tacón (eso sí, con una gran plataforma) en blanco inmaculado, y unos
pendientes y una pulsera de grandes perlas. También usó guantes blancos y unas
gafas de sol muy lady, blancas de pasta y puntiagudas.
La cantante completó su outfit con un
maquillaje y una peluquería indudablemente clásicos. Optó por utilizar una barra de labios mate en un tono rojo algo anaranjado, y peinó su melena rubia en un moño cardado, muy del
estilo de los años cincuenta y sesenta.
Uno de sus momentos más clásicos también lo hemos visto este fin de semana. La estrella de la canción
quiso rendir homenaje a su querida Marilyn, y decidió
peinarse y maquillarse como la actriz: pelo rizado corto con grandes rizos y un poco de pintalabios rojo. Eso sí, no llevaba ropa, pero tampoco se le veía nada. ¿Un retorno al clasicismo?
Y es que ahora la cantante más estrambótica y llamativa que recordamos
parece estar suavizando sus looks. No sabemos si será la edad, el cansancio de ir siempre llamando la atención o, simplemente, que le apetece no dar tanto la nota e ir normal. Hace un par de semanas podíamos verla en Taiwan con un vestido bastante sencillo (sin olvidar que estamos hablando de la reina del exceso, claro).
A excepción de una llamativa abertura debajo del pecho,
su outfit era ciertamente normal: un vestido largo, recto, con manga larga y de color verde. Melena al viento y gafas de sol redondas: sobriedad pura, tratándose de la estrella. ¿Estará
Lady Gaga madurando? ¿Se habrá cansado de sí misma? ¿O sólo serán un par de concesiones a la sencillez antes de dejarnos de nuevo sin respiración?