Algunos de los incómodos síntomas que especialmente las mujeres pueden sentir con la llegada del
verano es que cuesta más sacarse los anillos, las
piernas están cansadas y los tobillos hinchados, en ocasiones se amanece con los párpados y la cara inflamada… esto significa que, sin lugar a dudas, se retienen líquidos.
¿Qué podemos hacer para evitarlo?
Paradójicamente la retención de líquidos complica el proceso de adelgazamiento. ¿Por qué, si el agua no contiene
calorías? La razón es que
adelgazar significa quemar y esto genera cenizas y residuos… y
hay que eliminar esos residuos. Cuando se sufre retención de líquidos, se está eliminando de manera deficiente; las cenizas entonces se acumulan e impiden que se adelgace al ritmo deseado. ¿Un ejemplo? Prueba a tapar el tubo de escape de tu coche y verás que en no mucho tiempo se apaga. Exactamente eso es lo que ocurre.
¿Un secreto? Cuando te sientas hinchada prueba las
medias de compresión. Hoy por hoy existen modelos que no se diferencian a simple vista de las medias y leotardos de
moda. Cuando las piernas tienen una compresión firme y elástica, mejora la
circulación de retorno, con lo que la sangre vuelve más deprisa al corazón y pasa más veces y más rápido por el filtro de los riñones.
El agua… un arma de doble filo
Para adelgazar, el agua es un arma de doble filo. Cuando se tiene un peso y una alimentación normal, uno puede beber guiándose por su sed. Sin embargo, cuando se está intentando adelgazar el consumo de agua es estratégico y hay que tener muy en mente la retención de líquidos.
Si no retienes líquidos, cuanto más bebas más drenarás y adelgazarás a un ritmo mejor.
Sin embargo,
si padeces retención de líquidos es necesario tomar ciertas precauciones:
-
Escoge una dieta rica en proteínas, un nutriente altamente “hidrófugo”.
-
Bebe entre un litro y un litro y medio de agua; no menos para no intoxicarte y no más para no almacenarla.
-
Escoge entre las aguas más diuréticas, es decir, aquellas más bajas en sodio.
-
Come poca sal y bebe poco alcohol.
-
Vigila de forma permanente la circulación venosa.