Con la llegada de la época estival,
nuestra rutina diaria cambia y muchas veces relajarnos demasiado hace que en vez de
adelgazar (que es lo que nos proponemos), engordemos. Para que esto no ocurra, simplemente hay que
cambiar algunos hábitos y evitar otros que lo único que hacen es aportarnos
calorías. Si quieres descubrirlos y huir de ellos, ¡toma nota de qué es lo que no debes hacer!
Abusar de la sal
Recurrir al salero para dar sabor a tus comidas es
un error. Seguramente algunas veces lo hayas cogido sin ni siquiera haber probado antes tus platos. A partir de ahora,
cógele gusto a las especias: tienen una gran cantidad de sabores y son muy
saludables. Si te ves incapaz de prescindir de la sal, es mejor que optes por la variedad marina que la común, te aportará yodo y dará energía a tus músculos.
No beber agua
El agua es el
elixir de la eterna juventud: mantiene nuestro cuerpo hidratado y da elasticidad a la piel. Los especialistas recomiendan beber a diario entre
2 y 3 litros diarios. Ten siempre una botella a mano y ¡refréscate!
Excederse con los helados
Si eres adicta a los helados, te recomendamos que
reduzcas su consumo y te empiecen a apasionar las
frutas o gelatinas dietéticas. Son igual de frescas y te aportarán menos calorías.
Dejar mucho tiempo entre comida y comida
Si piensas que dejando mas tiempo entre comida y comida adelgazarás, estás equivocada. Lo recomendable es
fraccionar las comidas: los especialistas recomiendan hacer unas
cinco-seis diarias. Toma nota y conseguirás que aumente tu funcionamiento metabólico evitando acumular
grasas.
No comer fruta
La
fruta es salud. Debes acostumbrarte a tomar
dos o tres piezas diarias y si son variadas, mejor: así conseguirás cargarte de
vitaminas y de los
minerales necesarios para tu organismo.
Endulzar el café
Una cucharada en tu té o café puede convertirse en un aumento de peso. Si beberlos solos te resulta imposible, intenta
probar con edulcorante: ¡no notarás la diferencia!
Aliñar en exceso la ensalada
No te pases con el aceite en la ensalada, con
una cucharada por porción va más que bien. Prueba a introducir más elementos si lo que quieres es ganar sabor: prueba con el tomate o la cebolla.
Rechazar los vegetales
Si quieres mantener tu línea tendrás que hacerte
amiga de las verduras y hortalizas. Te aportarán los
minerales y vitaminas que tu organismo necesita y apenas contienen calorías. Acostúmbrate a tomarlas crudas o al vapor.
Ser enemiga de las verduras crudas
Las verduras crudas
conservan todos sus nutrientes. Haz con ellas
ensaladas, en aperitivos a modo de sabrosos crudités, o sírvelas como guarnición.
Adorar los yogures y la leche enteros
Quizá te parezca una tonetería, pero cambiar el vaso de leche entero por uno de
leche desnatada aportará el mismo calcio y menos cantidad calórica.
Abusar del alcohol
Las bebidas alcohólicas contienen
calorías innecesarias que no aportan ningún tipo de nutriente para el organismo. Además tienen un alto contenido en azúcares y si las acompañamos de bebidas gaseosas harán que ganemos kilos y nos cueste más perderlos. Un vaso de vino para acompañar tus comidas no está mal, pero evita abusar de él y tu salud te lo agradecerá.
Elegir quesos curados
Los
quesos duros son más grasos que los blandos. Introduce en tu dieta los segundos, son más frescos y más ligeros y además contienen tantos o más nutrientes que los primeros.
Adorar la carne
No es aconsejable que tomes carne más de 3 veces por semana. Además
el pescado aporta las mismas proteínas y contiene menos grasas: si eliges el
pescado azul mejor que mejor. Te aconsejamos que a la hora de decidir qué carne comer, optes por
el pollo o el pavo.
Improvisar las comidas
Sabemos que en verano el tiempo parece volar y además quieres disfrutarlo al máximo. Esto hace que llegue la hora de la comida y aún no tengas nada preparado, pero está comprobado que
improvisar trae malos resultados. Si quieres adelgazar tendrás que tener en cuenta los
alimentos más aconsejables para tu alimentación y recurrir a lo primero que tengas en la nevera no es la mejor forma de hacerlo.
Comer con ansiedad
La ansiedad es el peor
enemigo de la delgadez. Prueba a tomar una
taza de té o una
cucharada de salvado de trigo antes de comer: harán que te sientas más llena y no tendrás esa necesidad de comer todo lo que se te presente en el plato. Es una manera excelente para
impedir los atracones de hambre.
No quitar la piel al pollo
Reconocemos que la piel del pollo es exquisita, más si está horneada o crocante, pero esto es
sinónimo de calorías y un exceso de grasas. Así que tendrás que ser fuerte y evitar comerla.
Intenta retirar tanto la piel como la parte grasa de la carne antes de ingerirla.
Comer teniendo el estómago vacío
No debes permitir que tu estómago se sienta vacío, por lo menos no antes de disfrutar de una comida o cena. Te recomendamos que
fracciones tus comidas y así impedirás las tentaciones o comer con ansiedad.
El sedentarismo
En verano apetece relajarse: tomar el sol en la playa o tumbarse a la bartola pero ¡ojo!, si tu objetivo es adelgazar, tendrás que
evitar estar largos ratos en reposo. Cógele gusto a caminar, ahora que hace buen tiempo puedes
disfrutar del aire libre dando un paseo.
Rechazar el ejercicio
El
deporte es sinónimo de salud y se debe practicar de una manera rutinaria. Convertirlo en tu día a día hará que
quemes calorías extra y tonificará tus músculos. Elige un deporte que te guste o anímate a practícalo en grupo con tu familia o amigos ¡será divertido!
Adelgazar en silencio
Cuando se tiene
un objetivo es mejor compartirlo. Esto te ayuda a encontrar a más personas que buscan el mismo resultado. No intentes callar tu deseo de adelgazar, háblalo con tus amigas, seguro que más de una tiene el mismo propósito y juntas
tendréis más constancia y fuerza para conseguirlo.
Toma nota de los hábitos de los que debes huir para conseguir una figura perfecta y lucha contra las calorías. Con un poco de
paciencia y de tiempo verás los resultados y te beneficiarás, sintiéndote
más a gusto contigo misma y eliminando esos kilos de más.