Escrito hace cientos de años por el noble hindú Vatsyayana, el
Kamasutra es mucho más que una enumeración de posturas encaminadas a conseguir el coito. En realidad,
es un auténtico tratado de erotismo que habla de aspectos tan importantes en las relaciones sexuales como el ambiente adecuado para que éstas se realicen de manera satisfactoria, las zonas erógenas, o la importancia de los preámbulos,
besos,
caricias,
masajes…
Las mejores posturas del Kamasutra para disfrutar del verano
En sus páginas, la
sexualidad se entiende y se explica de otra manera. El tiempo no existe y
lo importante es la conexión total de la pareja, de manera que ambos alcancen la máxima excitación antes de la penetración y logren el placer absoluto para ambos.
Así que lo primero, ahora que llega el verano y seguramente tengáis más tiempo para vosotros, es intentar dar un nuevo aire a vuestras relaciones cuidando los detalles y ¿por qué no?, probando alguna de las sugerentes posturas del Kamasutra. Hay muchísimas más de las que puedas imaginar, algunas muy sencillas y otras que requieren un poco de flexibilidad y práctica. No se trata de estar incómodos o de causaros un esguince, todo
es cuestión de probar y elegir aquella que mejor se adapte a vuestros gustos. Algunas ideas interesantes y diferentes a la clásica postura del misionero (ella tumbada y él encima) son:
La cascada
El hombre se tumba
boca arriba y la mujer de espaldas sobre él con las
piernas ligeramente separadas para facilitar la penetración. Él la sujeta las caderas con sus manos. Una manera diferente de conseguir un contacto total.
Rodillas al frente
El encanto de esta postura es que
os miraréis a los ojos mientras practicáis sexo. Los dos de rodillas, frente a frente; ella con las piernas algo separadas. Os iréis atrayendo y uniendo poco a poco para al final agarrar cada uno el trasero del otro con ambas manos. Indispensables las caricias previas y los tapujos ¡fuera!
El balancín
El hombre se sienta con las
piernas cruzadas y la mujer se coloca encima, también sentada y rodeando con sus muslos las caderas de su pareja.
El abandono
En esta postura el
hombre ejerce la parte más activa, atrayendo a su pareja hacia él en un juego donde la delicadeza y la sensualidad son la clave. Ella se tumba boca arriba con las rodillas ligeramente flexionadas. Él se sienta frente a ella con las piernas estiradas. Tomándola de sus piernas y muslos la irá acercando con dulzura hacia él hasta la unión total.
El mono
En ésta es la mujer la que lleva la iniciativa. Él se tumba boca arriba con las rodillas flexionadas y ella se sienta entre sus muslos, también con las rodillas flexionadas y las pantorrillas hacia atrás.
Garantiza una penetración profunda y muy placentera.
La X
El hombre y la mujer se tumban en posiciones inversas, situándose la mujer encima, es decir la cabeza de uno estará próxima a los pies de su pareja. La postura invita a intensificar los juegos amorosos previos y también
es perfecta para practicar sexo oral.
El candado
Para llevarlo a “buen fin” hay que estar un poquito en forma pero es una de las posturas más excitantes para ambos. El hombre, de pie, sujeta a la mujer con sus brazos por la espalda y nalgas mientras ella rodea su cuello con los brazos y se “eleva” hasta abrazar la cintura de su pareja con sus piernas.
También se conoce esta postura como unión suspendida.
Otra posibilidad más sencilla que la anterior es hacerlo a la inversa y con ayuda de algún mueble (¿quién ha dicho que la mesa de la cocina o la lavadora tienen una única función?). La mujer se sienta al borde de algún soporte algo elevado con las piernas separadas. El hombre se acerca de pie y ella lo atrae hacia su cuerpo rodeándole la cintura con sus piernas.
La milhoja
La sensualidad se dispara con esta postura que consiste en que
el hombre se tumba boca arriba y la mujer encima boca abajo. Contacto total, piel con piel. Su secreto consiste en que la mujer se mueve lentamente sin separar su cuerpo del de su pareja.
¿Por qué no probarlas todas en estos días de calor?