NUEVA PIEL EN DOS PASOS
La puesta a punto se resume en dos pasos imprescindibles, “exfoliación” e “hidratación”. Brillante, suave, uniforme, luminosa y visiblemente recuperada, disfrutarás de tu piel.
Exfoliación
Este proceso es magia para la piel, una limpieza en profundidad que regenera la epidermis eliminando las células muertas y favorece la entrada de los principios activos que se apliquen después.
Si tu piel es normal, una exfoliación semanal será suficiente. Si es seca, necesitas dos exfoliaciones a la semana con una textura rica, en crema. Las pieles grasas o mixtas, demandan una exfoliación suave tres veces en semana, empleando fórmulas más ligeras, ideales en gel.
El modo de uso es muy sencillo, bastará aplicar el exfoliante sobre la piel humedecida extendiéndolo con las manos o con la ayuda de una esponja con movimientos circulares y ascendentes con suavidad.
Después se aclara la piel con abundante agua fría para conseguir un efecto tonificante y activar la circulación.
Hidratación
Tras la exfoliación de la piel llega el momento de restaurar la barrera hidrolipídica con la aplicación de productos que contengan agentes muy hidratantes para aumentar su elasticidad y suavidad.
Cada día y sin excepción, aplica generosamente sobre la piel una hidratante corporal mediante un suave masaje circular y en sentido ascendente hasta su total absorción.