¿Pueden los romances que se ven en el cine o la televisión tener un efecto perjudicial sobre las relaciones amorosas de quienes los presencian? Algunos especialistas opinan que sí, porque –afirman- colocan muy alto el listón de expectativas sobre el enamoramiento, y tienen argumentos muy poco plausibles y finales felices poco realistas.
"Pretty woman", "Notting Hill", "El diario de Bridget Jones", "Cuatro bodas y un funeral", "Algo para recordar", "Cuando Harry encontró a Sally", "Desayuno con diamantes", "El otro lado de la cama", "Descalzos en el parque" ... .
La lista de obras cinematográficas que mezclan el
amor y el humor es interminable, como también lo es el aluvión de sentimientos encontrados que provocan en quienes las ven.
Las comedias románticas levantan pasiones, agitan las emociones, provocan ríos de lágrimas y huracanes de suspiros en quienes las ven en el cine o ante la televisión.
Pero, más allá de su calidad artística y de los buenos momentos que nos hacen pasar, la sobredosis de ternura, amores imposibles, ideales románticos y situaciones almibaradas que destilan los “romances de la pantalla”, puede ser un ejemplo contraproducente para las parejas de carne y hueso, que viven su amor en la agridulce realidad, en vez de en el idealizado mundo de la ficción.
Al menos es lo que sostiene un estudio de la Universidad
Heriot-Watt, de Edimburgo, en el Reino Unido, según el cual las comedias románticas de estilo "hollywoodense" pueden estropear una relación amorosa, porque crean unas expectativas exageradas y poco realistas respecto de las relaciones de pareja.
Para los psicólogos de esta universidad escocesa, esos filmes, con argumentos poco plausibles y finales felices muy improbables, transmiten una falsa sensación de "relaciones perfectas" y expectativas nada ajustadas a la realidad.
En las películas también suele simplificarse en exceso el proceso de enamoramiento y se ofrece la impresión de que se consigue sin ningún esfuerzo, según estos expertos.
Los investigadores analizaron una serie de películas con gran audiencia estrenadas entre los años 1995 y 2005, y después distribuyeron entre varios cientos de personas una encuesta sobre sus relaciones sentimentales, comprobando que los que eran aficionados a las comedias románticas, a menudo no consiguen una comunicación eficaz con sus parejas.
"Algunas personas siguen estando muy influidas por la forma en que el cine o la televisión presentan las relaciones amorosas", señala el psicólogo Bjarne Holmes, que dirigió la investigación.
AMORES DE CELULOIDE
Para la psicóloga Kimberley Johnson, quien participó en el trabajo, "las películas reflejan la emoción que acompaña a una nueva relación, pero dan a entender equivocadamente que la entrega amorosa y la confianza surgen desde el mismo momento en que dos personas se conocen, cuando en realidad son cualidades que normalmente tardan años en desarrollarse".
Otro modelo negativo de relación sentimental, que suele verse reflejado en el cine o la televisión, y que sigue estando presente en muchas relaciones amorosas, es el de aquellas parejas en que sus miembros dependen emocionalmente uno del otro.
“No podemos vivir uno sin el otro”, “es el amor de mi vida”, “sin ti no soy nada...”. Frases como estas, revelan distintos grados y formas de dependencia emocional, que en la relación se manifiestan en forma de controles, manipulaciones, chantajes emocionales, celos, reproches y situaciones de atracción y rechazo” según la psicoterapeuta transpersonal Reyes Ollero.
Según la experta “es un error creer que la independencia equivale a desamor. Es un requisito que el amor consciente requiere para expresarse y florecer. En vez de inmadurez, miedo al abandono y manipulación, conlleva el compartir sin esperar nada a cambio, de forma generosa, porque uno así lo siente, decide y regala”.
Otro error es creer que hay un alma gemela: una única persona capaz de completar nuestra existencia, y que es una especie de mitad vital o media naranja, que se acepta mutilada.
En verdad, cada ser humano es completo en sí mismo: una naranja entera, que puede decidir vivir en compañía de otras naranjas enteras.