Los juguetes eróticos están de moda. Series de televisión, famosas, ginecólogos, sexólogos… Todo el mundo parece recomendar el uso del vibrador, las bolas vaginales, los masajadores y demás accesorios sexuales. Mientras, muchas mujeres se preguntan: ¿serán para mí? ¿me estaré perdiendo algo? Pero… ¿qué le va a suponer a nuestra vida sexual usarlos o no? ¿Acaso los necesitamos todas las mujeres?
Divertirse en pareja
Sin duda estos utensilios aportan estrategias para romper la rutina, ya que introducen el factor sorpresa en la relación.
Los sexólogos nos cuentan que son un medio e instrumento para relajar tensiones y ayudarnos a desdramatizar situaciones y desmontar miedos y pudores. En definitiva, estos aparatitos ayudan a mejorar y a resolver dificultades que pueden surgir en la relación
sexual. Ayudan a conocernos, a identificar campos de placer nuevos y a obtener sensaciones distintas.
Con ellos podemos aprender sobre nosotros mismos y sobre la pareja. Además, la pareja después de usarlos no parará de hablar de ello; con lo que se rompe la monotonía sexual.
Pero no todo el mundo va a recibir con buenos ojos que su pareja aparezca un buen día con un “aparatito”.
Francisca Molero, directora del Instituto de Secología de Barcelona, explica que “tampoco pasa nada. “No hay que olvidar que cada persona tiene su personalidad sexual y tiene derecho a usarla como le venga en gana. Es tan lícito y normal la pareja que necesita utilizar todo tipo de accesorios para excitarse, como aquella que prefiere estimularse con el simple hecho de acariciarse lentamente”, señala la experta.
Al final, hablando de sexo, no hay que olvidar que de lo que se trata es de sentirse bien, ese es el fin último de la práctica sexual, ya sea cuando buscamos el placer a solas, en pareja o con juguetes.
Superar una disfunción
En terapia se usan bastante y hasta ahora se obtienen buenos resultados; aunque los profesionales indican que igualmente no están recomendados para todo el mundo.
Pueden resultar beneficiosos, por ejemplo, para una pareja inexperta, con poca habilidad sexual; ya que aprenderán a estimularse mutuamente. Pero para casos de dolor o aversión al sexo, recomendar un pene artificial puede ser contraproducente. Igualmente siempre hay que contar previamente con las creencias personales y culturales que los pacientes tienen al respecto.
CUANDO EL PLACER NO ESTÁ REÑIDO CON LA ESTÉTICA
La juguetería, un nuevo concepto.
Una sucesión de vibradores, bolas vaginales, dildos, arneses, masajeadores, látigos y demás accesorios
fetish decoran
La juguetería, la primera tienda erótica femenina en España. Abrieron sus puertas hace poco más de cuatro años y desde entonces han sido testigos privilegiados del incremento de ventas. Su estética dista mucho del sex-shop tradicional. Aquí todos los productos están fuera de las cajas, a la vista de sus clientes. Una sexóloga se encarga de atenderles y explicarles de la manera más abierta y natural posible las características de cada juguete.
Entre sus clientes se encuentran desde parejas a chicas jóvenes; aunque también tienen mujeres solteras maduras y alguna viejecita a la que le gusta comprar de vez en cuando un vibrador y un lubricante a sus nietas. www.lajugueteria.com
Ann Summers: paraíso en negro y rosa.
“De un lujo increíble y mucho gusto”. Así describe Corinne Maillard, responsable de Ann Summers en España, la estética de estos establecimientos de origen británico y, en particular, del de su filial en Valencia, la primera y única tienda en nuestro país.
Pionera mundial en lanzar la tienda erótica con estilo, sus escaparates son todo un espectáculo llenos de pluma, color y sensualidad. Sus locales se codean con las firmas más comerciales, nada de barrios oscuros y marginales cercanos al cine X de turno.
El nuevo concepto de la tienda Ann Summers es todo en negro y rosa; con escenarios de ensueño elegantemente decorados y con una planta baja dedicada a la lencería más fina, repleta de encaje y color. La ropa interior más atrevida y salvaje vigila de cerca a los accesorios bondage. Se respira carnalidad. El toque sexy y femenino está por todas partes. La estética, junto al placer, son los ingredientes fundamentales.
Cuando le preguntas a Corinne Maillard qué opina de la fama de tradicionales y conservadoras que respecto al sexo tenemos las españolas, no le queda más remedio que echarse a reír. “Eso se dice, ¿no? Pues yo no lo he notado. En los primeros cuatro meses siguientes a la inauguración vendimos 1.500 vibradores”. ¿Su best-seller? El vibrador Rampant Rabbit; el preferido –como no- de las protagonistas de
Sexo en Nueva York. (16, Paseo de Russafa, Valencia. 963 531 017)