El verano y sus altas temperaturas ofrecen muchas posibilidades amatorias. No permitas que el calor asfixiante de los meses de julio y agosto te baje la libido; porque hacer el amor en el mar, en la piscina o en la ducha puede ser, además de fresquito, de lo más excitante y divertido. Aprende a disfrutar del sexo en verano. Te decimos cómo.
Aumentan los niveles de testosterona
O lo que es lo mismo: en verano, se incrementa nuestro
deseo sexual gracias al efecto del sol. Suben los niveles de testosterona, pero también el de la serotonina y las endorfinas, las hormonas que controlan nuestro
placer.
En estas fechas estamos predispuestos al
sexo y nuestro cuerpo está más abierto a la seducción, por ello hay que evitar a toda costa que el calor nos deje KO y aprovechar lo que las altas temperaturas tienen que ofrecernos.
Hazlo en el mar
¿Puede haber algo tan romántico y excitante como hacer el amor en una playa paradisíaca? Es la fantasía de muchas personas, pero no hace falta que nos vayamos a una isla remota del océano índico para hacerla realidad.
Tener sexo en el agua del mar es posible en cualquier playa de nuestro país, aunque siempre es mejor que inviertas cierto tiempo en buscar una cala apartada y sin niños ni familias chapoteando a tu alrededor. Disfrutaréis mucho más.
Pero hacerlo en el mar tiene sus ventajas e inconvenientes. La ventaja principal es que no pesas, por lo que tu
pareja no tendrá problema para cogerte y realizar posturitas que en la cama serían imposibles.
Lo malo son las olas, cuyo movimiento te puede hacer imposible mantener la posición, y que no podrás usar preservativo, así que si no tienes
pareja habitual y no usas métodos anticonceptivos no resultará nada recomendable.
Juega con el hielo
El hielo también te puede poner muy caliente. Jugar con él sobre nuestros cuerpos desnudos es otra de las propuestas para este verano. Podemos utilizar el hielo en los preliminares del sexo, recorriendo con él las partes erógenas de nuestra
pareja y dejar que ella haga lo mismo con las nuestras.
Meterte el hielo en la boca y pasárselo a tu amante también será de lo más excitante, aunque si prefieres algo menos húmedo, pero igual de refrescante, puedes sustituir los cubitos por helados. Recuerda no utilizar los cubitos de hielos demasiado congelados -ya que pueden quemar tu piel desnuda- y no pasarlos nunca por los genitales.
Una ducha fría
Pero no precisamente para curar el calentón, sino para calentarte con ella. Invita a tu
pareja a darse una ducha fresquita contigo o llena la bañera con agua casi fría y sumérgete en ella. Enjabonarse juntos y sentir el agua cayendo por el cuerpo, la cara, el
pelo….. Todo ello hace que la situación se plantee como algo muy excitante.
La comodidad dependerá de las dimensiones de tu ducha o bañera y de la agilidad física, ya que hacer el amor de pie sobre un suelo mojado puede ser muy peligroso. Pero si no te ves en condiciones de aguantar, siempre puedes pasar una silla a la ducha y hacerlo sentados o tumbaros en el suelo de la ducha (si el diseño y las dimensiones de la misma os lo permiten).