La icónica modelo es incombustible. A sus 43 años, con una sonrisa cautivadora y unas curvas inconfundibles, sigue marcando estilo y creando tendencia.
Irresistible y tan fabulosa como en la década de los años 90, la estadounidense Cindy Crawford, madre de dos hijos, Presley y Kaya, sigue tan poderosa y enigmática como cuando debutó con 17 años. Ahora, es más
mujer que nunca.
Aunque retirada de ajetreada vida de las pasarelas, Cindy continúa vinculada al mundo de la
moda, es imagen de varias firmas de prestigio y acaba de posar para la revista “Vogue” con piezas que evocan la década de los años 80.
En esta producción de tendencias para el prestigioso “magazine”, la modelo, que se muestra
sexy e irresistible, luce chaquetas de corte militar, un mono bicolor, vestidos de gasa, “body” de ante negro, un traje de baño y corsés.
Cindy, una de las modelos más fotografiadas, ha aparecido en portadas de revistas más de quinientas veces en todo el mundo, incluida "Allure", donde, a sus 43 años, posó desnuda y cubrió con un fino velo de espuma sus partes más íntimas, demostrando de esta manera al mundo, que sigue manteniendo un
cuerpo increíble.
“Creo que luzco bien para mi edad, pero no estoy como lo estaba cuando tenía 23. Además, mi
cuerpo no es perfecto. La prensa me acusó de tener
celulitis y es cierto, la tengo, nunca dije que no. Pero he dado a luz dos hijos y tengo 43 años, así que déjenme en paz”, declaró la “top”en la entrevista.
Símbolo de una generación de modelos entre las que también se encontraban Naomi Campbell, Elle McPherson, Christy Turlington, Tatjana Patitz o Linda Evangelista, Crawford fue la primera maniquí que se atrevió a posar desnuda para la revista Playboy.
Ahora, para ella, lo más importante es disfrutar de su familia y asumir el paso del tiempo con total naturalidad. Su gusto por la decoración y la armonía familiar le ha llevado a diseñar y crear una línea de complementos para el
hogar.
CINDY, EL SUEÑO AMERICANO
Cindy Crawford nació en Dekalb, una población cerca de Chicago, el 20 de febrero de 1966. Criada en un ambiente provinciano y humilde, con un padre electricista al que le gustaba beber cerveza y jugar al póquer, no sólo se convirtió en una de las mujeres más deseadas del mundo, sino también en una de las modelos con mayores ingresos en su cuenta corriente.
Inteligente y muy estudiosa, la joven que ha visto cumplido el sueño americano, jamás aprobaba una asignatura con una nota inferior a notable. Se matriculó en Ingeniería Química, pero su perfecta anatomía le permitió debutar como modelo en Chicago siendo menor de edad. Con 20 años y fichada por la prestigiosa agencia de modelos
Elite, se instaló en Nueva York.
Sus medidas -86-61-87-, distribuidas a la perfección en 177 centímetros, varios trabajos como modelo y una producción de
moda de varias páginas en la revista “Vogue”, la convirtieron en una maniquí deseada.
Su sonrisa irresistible, su coqueto lunar sobre el labio y sus inconfundibles curvas le sirvieron para que los americanos la eligieran como “La mujer más deseada” y “La chica más guapa de América”.
Los mejores diseñadores se la rifaban para abrir o cerrar sus desfiles y el cantante Prince, rendido ante su
belleza y personalidad, la elevó a la categoría de musa siendo fuente de inspiración para sus composiciones.
Los honorarios de Cindy Crawford se contabilizan en cifras de seis ceros y su cuenta corriente se incrementó notablemente con los ingresos de los anuncios de Pepsi-Cola, el programa de televisión "House of Style", que ella misma presenta en la cadena MTV, y el contrato millonario con la marca de cosméticos Revlon.
Rendida ante su gran poder de seducción en la pantalla, la meca del
cine, Hollywood, llamó a su puerta y, a pesar de no haber estudiado interpretación, decidió aceptar el reto y debutó, en 1995, en la película “Caza legal”. Esta vez, la suerte no le acompañó, recibió duras críticas por parte de la prensa especializada.
LA MATERNIDAD LE HA CAMBIADO LA VIDA
En la actualidad está casada con el empresario Rande Gerber y es madre de Presley y Kaya.
“Desde que soy madre me ha cambiado la vida, he encontrado el equilibrio y he aprendido a saber decir no”. Anteriormente estuvo casada durante tres años con el actor Richard Gere.
La maternidad le ha cambiado su forma de ver la realidad y la perspectiva del tiempo, por eso ahora intenta trabajar menos y, siempre que puede, lo hace acompañada de sus hijos. En su agenda no existen proyectos ni trabajos que le obliguen a estar mucho tiempo fuera de casa.
Mantiene su
figura gracias a la alimentación sana y al ejercicio que hace a diario. Al respecto ha comentado en una entrevista para una cadena de televisión norteamericana:.
“No creo en las dietas, sino en una alimentación sana. Ojalá fuera más delgada y con una
figura de adolescente, aunque soy consciente de que parte de mi éxito se debe a tener un
cuerpo con formas".
Cindy Crawford "no sabe qué quiere decir la palabra supermodelo" y considera que lo único que la explica es "que seas conocida en el mundo entero".
Define el éxito "como triunfar en los negocios" y se siente tranquila trabajando de modelo porque aún mantiene confianza en mí misma, aunque ha confesado que “hay días que tiene las mismas inseguridades que cualquier mujer y se siente gorda y fea.
La modelo es benefactora de una fundación que lucha contra la leucemia -su hermano murió por esta enfermedad con cuatro años- y realiza campañas en favor del medio ambiente y contra el sida.