La crisis económica golpea de manera indiscriminada a unos y a otros y el terrorismo de ETA vuelve a sus más crueles andadas en una isla tan tranquila como Mallorca. A pesar del mal tiempo, los Príncipes de Asturias intentan este verano contribuir a la normalidad de la isla y disfrutar de un descanso familiar.
Como en años anteriores, el marco en el que más se ha podido ver a la Princesa ha sido el del Real Club Náutico de Palma de Mallorca: allí ha vivido un minuto de silencio en recuerdo de los dos guardias civiles muertos en el atentado del municipio de Calviá atentado, ha apoyado con su presencia la Copa del Rey de Vela en la que participaba su esposo y ha disfrutado con sus hijas y sus amigos en las instalaciones náuticas de concierto benéfico. La normalidad preside su estancia en la isla.
Sin embargo, ha habido alguna variedad respecto a otros veranos. Este año no se ha visto a la Princesa salir a navegar en la lancha "Somni" para presenciar en alta mar la participación del Rey y del Príncipe en la Copa del Rey. Tampoco, de momento, ha sido fotografiada en compañía de la Reina, como en veranos anteriores, de compras por mercadillos o a bordo del yate Fortuna. Doña Sofía, junto a la Infanta Elena y los duques de Palma, se encontraba en Atenas con motivo de la celebración del bautizo del quinto hijo de sus sobrinos Pablo y Marie-Chantal de Grecia.
Informativamente, un hecho ha marcado el comienzo de las vacaciones de los Príncipes de Asturias en Mallorca: el asesinato por ETA de los agentes de la Guardia Civil Carlos Saenz de Tejada y Diego Salvá, cuyo funeral celebrado en la catedral de la ciudad balear fue presidido por Don Felipe y Doña Letizia.
Estaban recién llegados de una visita oficial a Rumanía, lo que retrasó respecto a otros años, el inicio del descanso estival en el Palacio de Marivent, residencia de
verano de los Reyes de España en Mallorca.
EL DÍA A DÍA
Los Príncipes intentan dar normalidad a su estancia en la isla y apoyar a las Baleares frente al terrorismo. Así, Don Felipe y Doña Letizia decidieron pasear junto a las infantas Leonor y Sofía, por el Parc de la Mar de Palma, un gesto de tranquilidad para el turismo.
En un automóvil conducido por Don Felipe, los Príncipes y sus hijas llegaron a esta zona monumental, para pasear y contemplar el conjunto que conforma la catedral y el Palacio de la Almudaina. Las Infantas robaron a los mayores todo el protagonismo durante el paseo. Las dos niñas llevaban vestidos rosas, en el caso de Leonor conjuntado con un lazo que le recogía el pelo en una coleta, y ambas soportaron con naturalidad el sol mientras posaban junto a sus padres. Al borde del lago central del parque, Doña Letizia señalaba a sus hijas la catedral y, para ello, cogió en brazos a Sofía, a quien había llamado la atención un mimo disfrazado de indio americano que había visto al principio del paseo.
"¡GUAPAS, GUAPAS!"
Además, la Princesa Letizia y sus hijas se convirtieron en las mejores seguidoras de su padre, Don Felipe, que competía en la Copa del Rey de Vela como patrón del velero "CAM" de la clase TP-52. Uno de los días, mientras Don Felipe se hallaba junto a sus compañeros de tripulación en el interior de su barco, Doña Letizia llegó a pie hasta el Club Náutico con sus dos hijas de la mano. Su presencia fue acogida con comentarios elogiosos y algún grito de "¡guapas!".
Las Infantas, que llevaban vestidos idénticos, blancos con un fajín violeta anudado a la espalda en un lazo, posaron junto a su madre en la entrada del Náutico para los fotógrafos y cámaras de televisión, a los que Leonor saludó desde la escalera mientras Sofía daba un
beso en la mejilla a su hermana y buscaba a su padre con la
mirada.
En estas vacaciones, tampoco olvidaron los Príncipes un gesto de solidaridad, en esta ocasión a beneficio de los proyectos de la Fundación Alex. Don Felipe y Doña Letizia asistieron en el Club Náutico de Palma a un concierto solidario del cantautor mallorquín Jaime Anglada, amigo y compañero de tripulación del Príncipe en el "CAM". Otro de los actos tradicionales del verano, aunque en esta ocasión y por primera vez también Leonor y Sofía disfrutaron de la música junto a sus amigos.
EL ESTILISMO DE LA PRINCESA
Acostumbrada a sintonizar con la gente, la forma de vestir de la Princesa de Asturias sigue creando gran expectación. Doña Letizia repite trajes con frecuencia e incluso viste marcas "low cost". En el posado frente a la catedral de Palma, lució un vestido suelto compuesto por cuatro franjas de colores que iban del gris perla al fucsia. En otras ocasiones, su estilo se ha visto enriquecido con pañoletas étnicas enroscadas al cuello a pesar del calor.
La nuera de los Reyes de España es alguien popular que sirve de ejemplo y referencia para muchas mujeres que no dudan en imitar sus conjuntos. Doña Letizia viste diseños exclusivos, pero también ropa económica y no por ello menos atractiva, con una gama de colores que se declina del blanco al rosa o al morado, siempre perfectamente combinada con los
complementos. Y también en sintonía con la ropa que llevan sus hijas en cada ocasión.
La crisis ha provocado que los Reyes y sus hijos tomen una serie de medidas para ajustarse el cinturón. Así, el yate Fortuna ha dejado de ser el escenario habitual de la Familia Real en vacaciones. Desde su cubierta, la Reina y la Princesa, junto a las pequeñas Infantas, seguían otros años las evoluciones del Rey y del Príncipe en el mar, y también hacían excursiones a Cabrera.
Otra medida ha sido la de reducir la estancia en el Palacio de Marivent respecto a años anteriores. A los Príncipes les gusta escaparse unos días a Asturias, tierra natal de Doña Letizia, y que todavía espera el momento de recibir a las Infantas Leonor y Sofía.