Tenía hecha miel la sangre
Andrea Gonzàlez-Villablanca » 16/11/2009

… Cuando comencé a deslizarme en su historia y confirmé lo que alguien dijo alguna vez: “ha robado sin quemarse, el fuego de los dioses”.
Pública y secreta, siempre estuvo en la boca de alguien. Formó parte de la leyenda oscura que se trenzó sobre su vida y poesía.
Rehuyó de las doble lecturas, pues “no podía burlarse, sólo le quedaba compadecerse”… Tal vez, al igual que muchos… quería seguir fuerte, pero no en este mundo….
“Vivimos una vida entera en cada segundo que pasa”… quizás… como dijo Gabriela… Aún no logramos dar con las respuestas que estamos buscando…. Pero… ¿Cuál es la pregunta?
Su pasión logró amar, pero su huella es cada letra que estremece y no “sus sábanas arrugadas”, mientras que su legado hace temblar a otros poetas que intentan reinventarse o se creen descubrir.
Los poetas, escritores y artistas en general son un regalo de la naturaleza y no una manifestación u opción sexual, ni sufrimiento que ello puede desencadenar.
El Universo Mistraliano, fue capaz de acumular nuevos destellos para la posteridad. Posiblemente, un universo contenido en lo más personal, intimo o en lo simplemente secreto… un universo… que cargó sus culpas propias y las que le endosaban.
...Con su historia voy y vengo en el interior de mi propio ser. Me viajo por dentro con todos mis fantasmas y la veo como era, no como quisieron que fuera, sino como Gabriela.
Escribió para no morir y estalló en ecos de este amor imposible, como una bola de fuego a la crítica en el mundo literario.
Abrió nuevos caminos al enigmático panorama de su vida, sus ardores hablaron más que todos los frascos de tintas que derramaban sus tenaces detractores.
“Practicó el amargo ejercicio de amar, reescribió su corazón en el silencio apacible… doblemente callado… se le acusó de patiloca, viajera, errante nómada y sin fronteras”.
Pero demostró tener muchas letras subterráneas que seguimos viendo en ella… Fue un mundo, un planeta sensual e inexplorable.
Quizás es mejor atacar los murmullos que no dejaron en paz a Gabriela y por qué no… a nosotros… murmullos que matan el espíritu de quienes los inventan.
... Si fuiste un huracán de misterios, bendita tú que lograste provocar curiosidad en otros… Amaste enloquecidamente, tras la castidad de tus pensamientos y estalló la incesante oscuridad de susurros.
Hoy declaro que tus versos “me los amo a cada paso” y junto a ti me resbalo bajo "Un grande amor que es una cumbre ardida de sol; las esencias más intensas y terribles de la vida se beben en él. El que quiso así, no pasó en vano por el camino de los hombres".
Agonía y éxtasis. Contradicciones y más, pero de arraigados principios sociales y personales. Como amante o devota te pregunto…
¿Será que estábamos mejor cuando pensábamos menos y besábamos más?
¿Por qué? desgastaste los tic tac del reloj en la locura de querer entender que “Los éxitos sirven de poco cuando llegan a destiempo” y “Siempre terminaste alejando a quienes más tú querías”… Quizás, la misma dosis de tus versos producía cada vez más excitación a quienes te criticaron…
… Si eso te provocó dolor, permíteme decir que fuiste la única y sensual heroína de todas tus batallas.
*Gabriela Mistral es una de las principales figuras de la literatura chilena y latinoamericana, siendo la primera mujer y la primera persona latinoamericana en ganar el Premio Nobel de Literatura, el que recibió en 1945.
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