Pedrería, lentejuelas y destellos sobre intensos colores. Espectaculares drapeados y siluetas pegadas son las propuestas valientes para brillar esta Navidad.
Esta Navidad, ante la incertidumbre económica, los creadores se han propuesto recuperar el optimismo y la alegría con patrones tan femeninos como opulentos y pomposos. Rompen la monotonía con diseños bañados en
lujo, mezclas explosivas y exceso por doquier para que la
mujer brille con luz propia.
Organzas, adamascados, brocados, terciopelos, gasas, tules, encajes y muselinas les sirven para elaborar vestidos de fiesta inspirados en el “look” del “disco fever”, en la suntuosidad del arte bizantino o en la elegancia de las diosas griegas.
Detalles de piel, "paillettes", cuentas de colores, lentejuelas, aplicaciones con piedras semipreciosas, cristales y plumas coronan los diseños. Este año se presentan con silueta sirena, mangas asimétricas,
escote en pico y espalda en uve. Muchos de ellos presentan potentes hombreras, rotundos y voluminosos drapeados y exquisitos pliegues.
Con vocación nocturna llegan vestidos impregnados en la suntuosidad y la riqueza cromática de los tonos ocres, dorados y tostados.
Sedas brocadas o plisadas, rasos satinados con matices metalizados y ricos tejidos troquelados cautivan a creadores como Zac Posen, Carolina Herrera, Alberta Ferretti o Víctor&Rolf.
Por su versatilidad,
belleza y elegancia se imponen los drapeados que, a modo de cascada, dan forma a soberbios vestidos de gala.
Ungaro, Marc Jacobs, Ralph Lauren, Versace o Givenchy pliegan metros de tejido en tonos morados, negros, azules y grises para esculpir la silueta femenina.
Balenciaga, Lacroix y Hermes utilizan gasas estampadas con las vetas propias de los mármoles toscanos en tonos azules, grises, negros, blancos, beiges, y rosas para diseñar vestidos con
escote en uve, de largo a la rodilla y, en ocasiones, recogidos a la cadera. Combinarlos con brazaletes dorados y zapatos abotinados o sandalias es todo un acierto.
Con texturas suaves, cortes al bies y delicados drapeados,
Bottega Veneta viste la noche de largo en tonos maquillajes, rosa empolvado y beige caído. En esa misma estela onírica,
Chanel propone vestidos de tul con bordados, perlas, azabache y camelias adornadas con lentejuelas.
Oscar de la Renta apuesta por un impecable vestido largo de raso en tono rosa palo, espalda desnuda y cinturón joya.
Las largas noches de fiesta también admiten la
lujosa austeridad de las líneas sencillas, sobrias y contenidas. Creadores como
Lanvin, Calvin Klein, Jil Sander, Stella McCartney o Donna Karan apuestan por patrones austeros en vestidos largos con cintura realzada, formas monacales, hombros marcados y tonos tan apagados como el negro, el caldero, el azul plomo, el verde oscuro o el gris claro.
NEGRO Y ORO
Como una opción sofisticada y elegante se revela el pantalón negro, en esta ocasión, reinventado en terciopelo y en raso negro.
Carolina Herrera da un paso más y los realza con hilos dorados, mientras que Lanvin los conjunta con “top” de seda blanca y zapatos de tacón.
El esmoquin, un clásico noctámbulo a prueba de tendencias, continúa envolviendo a la mujer en un halo de misterio y con una pose tan femenina como
sexy. Más sofisticado resulta con las solapas y los galones del extremo de las perneras en seda y combinado con camisa de cuello alzada, chaleco y fajín.
Sobrada de feminidad, la falda tubo deja a un lado su versión más recatada para adoptar una pose más atrevida con tejidos metalizados y enriquecida con cristales, lentejuelas o tachuelas.
Combina bien con fabulosas blusas con lazadas, drapeados en hombros o con mangas globo y se convierte así en una prenda irresistible para lucir en fiestas familiares.
Giorgio Armani, Loewe y Dolce&Gabbana la otorgan una nota masculina cuando la mezclan con una chaqueta americana.
Los minivestidos repletos de lentejuelas negras, azules, doradas o plateadas se lucen con poderosos accesorios y
tacones de vértigo.
El diseñador Marc Jacobs propone para despedir el año un vestido mini abullonado y ajustado a la cintura.
Para estas fiestas navideñas, la combinación negro y oro se convierte en pareja de hecho. Los sobrios vestidos de cóctel negro resultan ser el escenario perfecto para lucir espectaculares chaquetas con hilos y aplicaciones doradas.
Los
complementos, encargados de potenciar el “look”, desafían el aburrimiento con colores intensos y combinaciones dinámicas. Coordinar
bolsos y zapatos está pasado de moda, se impone las mezclas trasgresoras y atrevidas.
Respecto a los
complementos, la nueva sensación son los
bolsos bomboneras con destellos, las carteras de mano o “clutch” rígidas de piel de lagarto, los zapatos de raso con lazada al tobillo, las sandalias con tacón de “strass” y los collares de caderas en oro y plata con piedras semipreciosas.