El té blanco
Se elabora a partir de los brotes de la planta y lucha de manera muy eficaz contra el envejecimiento.
Contiene 3 veces más polifenoles que el té verde, por lo que se ha empezado a utilizar en la elaboración de productos cosméticos.
El té verde
Se elabora con las primeras hojas de la planta Camelia sinensis, posteriormente enrolladas y secadas sin fermentar.
Su acción protectora rejuvenece la piel, equilibra el cutis y evita la destrucción del colágeno y la elastina, impidiendo así la formación de arrugas prematuras.
El té rojo (Pu-Erh)
Se trata de té verde, pero conlleva un proceso de maduración. Las hojas de la planta se comprimen y se almacenan durante años en determinadas condiciones que potencian sus efectos a nivel antioxidante, desintoxicante, depurativo, digestivo y antidepresor.
La medicina tradicional china atribuye a este té propiedades adelgazantes, además de contribuir de forma eficaz a reducir los niveles de colesterol.