Corazón sano
Una dieta sana para tu corazón no implica pasar privaciones, se trata de aprender a comer bien y disfrutar al mismo tiempo, lo cual es perfectamente posible.
Estas son nuestras recomendaciones para llevar a cabo una dieta cardiosaludable:
Agua
Es indispensable, hidrata las células, transporta los nutrientes y elimina los desechos del organismo.
Infusiones
El café o el té son estimulantes y deben consumirse con moderación, pero existen en el mercado gran variedad de tisanas como la manzanilla, poleo-menta, te rooibos… que poseen interesantes propiedades terapéuticas, disfruta de ellas.
Fruta y zumos
La fruta fresca no debe faltar en tu mesa dada su riqueza en vitaminas, minerales y fibra.
Evita el consumo de bebidas refrescantes con un alto contenido de azúcares refinados y sustitúyelas por zumos de fruta “puros”, una opción, sin lugar a dudas, más saludable.
Legumbres y verduras
Son ricas en vitaminas, minerales, fibra y proteínas, las cuales ayudan a mantener la tensión arterial en niveles normales y protegen tu corazón.
Pasta
Aunque no conviene abusar de ella para evitar ganar peso, sus propiedades nutritivas son interesantes. Cocínalas “al dente”, en preparaciones sencillas que no requieran añadir demasiadas grasas.
Lácteos y derivados
La leche y sus derivados conviene consumirlos descremados o pobres en materia grasa.
No renuncies al placer de comer un buen queso aunque éste posea una importante cantidad de grasas, la condición es consumirlo con moderación.
La mantequilla es muy rica en colesterol, sustitúyela siempre que sea posible por margarinas no hidrogenadas elaboradas con aceites sin refinar, o aún mejor, por aceite de oliva Virgen.
Pescados azules
El pescado azul es rico en ácidos grasos poliinsaturados, aumentan el colesterol bueno (HDL) y previenen la arterioesclerosis. Incrementa su consumo y tu corazón te lo agradecerá.
Carnes
Procura consumir aquellos cortes con menos grasa y cocinarlos de la forma más sencilla posible, asados, a la parrilla…
La carne de ave es una saludable opción, recuerda que es recomendable retirar la piel.
El consumo de embutidos grasos y/o ricos en sal debe limitarse.
Aceites
El aceite de oliva Virgen, entre sus muchas virtudes, destaca la de incrementar el índice de colesterol bueno y prevenir la arterioesclerosis.
Los aceites de girasol o de soja ayudan a reducir los niveles de colesterol.
Bebidas alcohólicas
No es necesario renunciar al alcohol totalmente, un consumo “moderado” no resulta perjudicial, principalmente si se trata de un buen vino tinto, sobre el cual se hallan cada vez más evidencias de sus propiedades cardiosaludables que reducen el riesgo de sufrir enfermedades coronarias.
Sal
Una dieta pobre en sodio reduce la hipertensión, y por tanto, protege tu corazón.
El sodio presente en los alimentos de forma natural es suficiente para cubrir las necesidades diarias del organismo.
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