La caída del cabello es uno de los problemas que más preocupan en nuestra sociedad y es que como dijo Dustin Hoffman en la película “El perfume” “el pelo lo es todo”. La alopecia puede estar producida por el estrés, el nerviosismo, la ansiedad o una mala alimentación que impiden la correcta regeneración de los folículos capilares. Remedios caseros, vitaminas, champús o aceites entre las soluciones más comunes.
Aunque también hay que tener en cuenta el trato que le damos a nuestra cabellera. Alisadores, secadores y recogidos tirantes ayudan a la aceleración de un proceso que en un principio es natural pero que se puede convertir en una pesadilla si la caída es abundante.
La salud del
cabello dependerá, en gran parte, de la alimentación que reciba. Es necesario que goce de vitaminas B5 y H (cereales, legumbres, jalea real o levadura de cerveza). También las vitaminas A y B son importantes, por lo que si gozas de una alimentación pobre será muy difícil que luzcas un cabello bonito.
Si te ves incapaz de seguir una
dieta rica en vitaminas te aconsejamos que consumas un complejo multivitamínico diario. Aunque si de verdad quieres poner remedio deberías acostumbrarte a incluir en tu desayuno un vaso de agua mezclado con levadura de cerveza en polvo, de venta en herbolarios. La ingestión de la levadura puede ser un poco desagradable debido a su sabor agrio pero fortalecerá milagrosamente tu cabello.
Si esta opción no te convence te proponemos que añadas a tu
dieta el consumo frecuente de gelatina, muy beneficiosa para los folículos capilares.
Es muy importante que evites el uso del secador, la mejor manera de secado capilar es el natural aunque si no puedes evitarlo intenta usarlo a una distancia prudencial y nunca sobre un punto fijo del cuero cabelludo.
Si el secador es malo las planchas alisadoras son un pecado. Ya sean de metal, cerámica o cualquier otro material. Diga lo diga el fabricante, el calor sobre el cabello aplicado de la forma que sea convierte éste en quebradizo y débil. Además el abuso de estas técnicas ayudan a convertir el pelo en “cabello burbuja”, ese efecto fosco tan poco favorecedor.
Asimismo, las tenacillas rizadoras son nefastas para una melena sana. Así que para domar tu pelo utiliza serums,
mascarillas y productos alisadores como champús o acondicionadores pero huye de los métodos agresivos.
ALGUNOS CONSEJOS DE CUIDADO
Llevar el pelo recogido de manera tirante es otro de los factores de caída capilar más frecuente entre las mujeres.
La creencia de que lavarse el pelo todos los días ayuda a la caída capilar es falsa, aunque debes encontrar el champú que más se adapte a tus necesidades. Nunca uses gel para lavar tu pelo, pues su composición no es adecuada.
Conviene sanear una vez al mes las puntas, aunque no es verdad que un corte de pelo radical fortalezca de manera sustancial el cabello, ya que la raíz es la misma.
El tener un pelo graso o seco no tiene porqué ser un factor determinante de caída capilar pero sí lo son el estrés o el nerviosismo. Pon mucha atención cuando te desenredes el cabello, hazlo con cuidado e intentando no partirlo, para ello lo mejor es hacerlo con un cepillo de cerdas naturales y aplicar antes un producto desenredante, el aceite de Kérastase “oleo relax” es uno de los mejores.
Masajearse el cuero cabelludo con aceites esenciales es también una manera de activar las células capilares. Recuerda que el aceite de limón ayuda a eliminar la grasa, el de lavanda desinfecta el pelo, la hierba de romero activa la microcirculación y el cedro da brillo. Una vez aplicados no aclares el pelo.