Cuando las temperaturas comienzan a subir el organismo demanda hidratación, pues a través del
sudor se pierden toxinas, pero también una importante cantidad de agua y sales que debes reponer.
Además del agua pura, los caldos, infusiones y zumos de fruta fresca no pueden faltar en tus menús veraniegos, te mantendrán perfectamente hidratada y aportarán además una dosis extra de
vitaminas, minerales y
antioxidantes.
Apúntate a las refrescantes ensaladas de hortalizas frescas y a la fruta, contienen alrededor del 90% de agua en su composición y aportan muy pocas calorías.