No son pocas las veces en las que se ha podido ver al
Príncipe Harry disfrutando de
una fiesta nocturna. Además, la mayoría de veces sus salidas no han estado exentas de polémica.
Sin embargo, en esta ocasión el Príncipe
pudo disfrutar de una fiesta al tiempo que cumplía con sus obligaciones diplomáticas en el contexto de la gira por el Caribe y Brasil que conmemora el jubileo de Isabel II.
Ataviado con la tradicional camisa “guayabera”,
Enrique se deleitó con la noche caribeña al compartir bailes, risas y cócteles con la población autóctona e incluso se atrevió a dar comienzo a la fiesta con un brindis en idioma local (Mek wih ir paarty: que empiece la fiesta)
De la misma manera, el pelirrojo más ilustre de la Gran Bretaña
demostró sobradamente sus dotes de bailarín ya que se le pudo ver moviendo las caderas con varias beliceñas al son de los ritmos tropicales y además dejó patente que es un digno embajador para la Corona Británica.