Tras un fin de semana de diversión y entre amigos, los
Príncipes de Asturias, que se lo pasaron estupendamente en
la boda del íntimo amigo de Don Felipe,
Álvaro Fuster con
Beatriz Mira, en Málaga, el pasado 24 de marzo, han regresado al trabajo.
Así, el pasado lunes viajaban a Barcelona. Allí
acudieron a la inauguración del Salón Internacional de la comida y la bebida “Alimentaria 2012”.
Letizia dejó los tacones en casa, con los que aguantó en la boda hasta las cinco de la mañana, y
prefirió optar por unas cómodas bailarinas para relajar los pies. Con pantalones negros y chaqueta a juego avivada por el color fucsia del bolso, Letizia no dejó de sonreír. Y aunque muchos han criticado su extrema delgadez,
ella se considera una persona de buen comer.
Los Príncipes, que quisieron apoyar al sector alimentario de este país, fueron visitando cada uno de los stands, distribuidos en más de siete pabellones, acompañados por numerosas personalidades de la política. Un recorrido que duró dos horas, y en el que Don Felipe aprovechó la ocasión, y
no dudó en probar una selección de aceites de oliva virgen de nuestro país, que le ofrecieron en el stands de Andalucía.
Los Príncipes coincidían con este viaje a Barcelona, con la
Infanta Cristina, que se encuentra estos días en la Ciudad Condal para acudir a una reunión ejecutiva en la Fundación La Caixa para la que trabaja. Sin embargo,
parece que el encuentro entre el Príncipe y su hermana no se produjo.