La buena noticia de la recuperación de
Miguel Boyer ha supuesto un bálsamo para toda la familia Preysler, que ha vivido varias semanas de auténtica angustia al lado del ex Ministro, desde que sufriera el derrame cerebral que le tuvo ingresado en la madrileña Clínica Ruber casi dos meses. Tras recibir el alta médica,
Boyer está recibiendo tratamiento médico y rehabilitación en su casa, apoyado por su esposa, Isabel, quien ha contado a su vez con el apoyo incondicional de sus hijas
Ana Boyer y
Tamara Falcó. Ninguna de las tres ha podido todavía viajar a Estados Unidos para visitar a Sofía, el nuevo miembro de la familia, la hija pequeña de Chabeli, nacida hace sólo cuatro meses.
Pero como decimos, las aguas vuelven poco a poco a su cauce, y Ana ha retomado sus clases, Tamara su trabajo e Isabel realizó su primera aparición pública el pasado viernes, en el concierto de su hijo
Enrique Iglesias, el primero en España desde hace años. Todo un acontecimiento musical al que la matriarca del clan no podía faltar.
Precisamente el mismo día del concierto por la mañana, veíamos a Tamara en estas curiosas imágenes, a las que estamos muy poco acostumbrados. La joven
pasó la mañana de compras en la conocida Milla de Oro, una de sus aficiones favoritas. Se le debió echar el tiempo encima, ya que al llegar a casa, salió del taxi totalmente a la carrera, para acceder a grandes zancadas a su apartamento, en el que lleva viviendo un año y medio. Tamara vistió con ropa informal y discreta y zapatillas cómodas -si no, difícil hubiera tenido hacer ese “sprint”-, a excepción de las gafas, que llamaban muchísimo la atención por su color, en verde mint, valoradas en unos cien euros.
Seguro que Tamara se echó una buena siesta y recuperó fuerzas, puesto que horas después la vimos junto a su hermana y su madre
en el concierto de su hermano Enrique, dándolo todo y disfrutando como la que más con las movidas canciones del artista.