Al presidente de los Estados Unidos
le pierden los helados y por eso no pudo resistir la tentación de acercarse a una heladería y pedir doble ración.
Ante la atónita mirada de los clientes que en ese momento se encontraban, también paladeando sus helados,
vieron entrar a Obama y pedir uno bien grande de nata y
chocolate.
Así, en el UNH Dairy Bar de la localidad de Durham se aceleró en unos minutos la actividad en cuanto se percataron de la presencia de Obama. Todos querían saludarle personalmente, quien
se dejó fotografiar mientras saboreaba su pedido.
Obama fue
mesa por mesa saludando a todos los clientes que no se podían creer lo que veían su ojos.
No es la primera vez que podemos ver al presidente apostando por la comida contundente y los caprichos culinarios, de hecho, es
todo un fanático de los perritos calientes.