A todas nos gusta presumir de uñas, y no nos hace falta tener una cita especial para prestarlas atención, sin embargo, en estas fechas donde podemos lucir vestidazos es cuando más deseamos que nuestras uñas estén perfectas.
PREPÁRALAS
Primero retira los restos de laca de uñas con un algodón y un disolvente suave con agentes hidratantes.
Después, límalas teniendo en cuenta la forma de tus
manos. Si son pequeñas y con dedos gruesos, opta por limarlas de forma ovalada. Cuando las
manos son delgadas y los dedos finos, déjalas con una forma cuadrada.
El último paso antes de proceder al color es sumergir las uñas en agua tibia y aplicar crema hidratante para ablandar las cutículas. Elimínalas con un quitacutículas o retíralas con una espátula, ¡prohibido arrancarlas!
EL COLOR
Es el momento de dar color a tus uñas. Recuerda que es fundamental aplicar primero una base que las proteja, hidrate, alise y corrija esas pequeñas imperfecciones.
En la elección del color entran en juego algunos factores. Los tonos más claros como los blancos, beiges y rosas muy suaves son ideales cuando no tienes tiempo de retocarlas con frecuencia.
Si te gustan los rojos intensos debes saber que quedan preciosos en unas
manos blancas y si tus uñas están largas, bien perfiladas.
En cambio, los tonos más oscuros y atrevidos es mejor llevarlos sobre unas uñas no demasiado largas.
Es muy importante que dejes secar el color perfectamente entre capa y capa para conseguir la adherencia y durabilidad esperada.
¡Me he salido!
Que no cunda el pánico, a todas nos ha pasado alguna vez y por eso existen los correctores, son sencillísimos de utilizar los que tienen forma de lápiz y que eliminan lo que sobra de una pasada, para presumir de una
manicura perfecta.