En
verano acostumbramos a pasar más tiempo al aire libre: disfrutar de unos días de playa o de
piscina. De esta manera estamos
expuestos en mayor medida a los rayos del sol. Por eso, los cuidados que le prestamos a nuestra piel deben ser intensivos pero, si además, vamos a disfrutar de nuestros días con un niño pequeño, estos cuidados tendrán que ser extremos.
Toma nota de algunos consejos que nos ofrece
DERMUS, la Asociación de Clínicas privadas en Dermatología e impide que el niño sufra algún riesgo que pueda convertir unas
vacaciones de verano en una pesadilla.
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Impide que un niño menor de 3 años se exponga a los rayos solares.
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Evitar las horas cumbre: entre las 12h y las 16h.
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Protégele los ojos con unas gafas con un buen filtro solar.
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Ponle un sombrero para cubrirle la cabeza y evitar insolaciones.
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Elige un protector solar adecuado para su piel y resistente tanto para el agua como a la arena. Acuérdate de dárselo 30 minutos antes de salir a la calle y volver a aplicárselo cada dos horas.
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Presta especial atención a la espalda, rostro, nariz, orejas y nuca.
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Haz que beba agua para mantenerle hidratado y, de vez en cuando, un batido o zumo le sentará estupendo.
No te lleves un susto este verano, protege a los niños que te acompañen del sol y ¡disfruta de las vacaciones!