La empresaria
Cristina Valls Taberner está disfrutando de un momento muy dulce en su vida, ya que mantiene desde hace algo más de seis meses una relación sentimental con Francisco Reynés Massanet, consejero delegado de la empresa Abertis, que se encarga de la gestión de algunas de las carreteras de peaje de nuestro país. Su
amor marcha por tan buen camino, que Cristina está pasando su primer verano con él y los hijos que tiene fruto de su matrimonio, que acabó hace cuatro años con el fallecimiento de su esposa.
Cristina se encuentra ya muy integrada en la familia, por lo que salieron a navegar por aguas baleares. La socia propietaria de las tiendas de regalos y complementos Chris&Chris aprovechó esta jornada marinera para darse un baño en el mar, momento en el que la vimos luciendo un
bikini blanco que resaltaba su esbelta silueta. No cabe la menor duda de que el amor le sienta muy bien a la empresaria, que está más bella y radiante que nunca.
La que es una de las solteras de oro de nuestro país y que muy pronto podría cambiar de estado civil,
compartió la jornada también con un grupo de amigas con las que charló animadamente en el barco, donde disfrutaron de un día en alta mar. Dieron un paseo por la playa de
Formentera y lo hicieron junto a la hija de él, de 9 años, que apenas se separó de su padre, tanto es así que caminó cogida de su mano. Ella todavía es muy pequeña, ya que sus hermanos mellizos tienen 14 años y comprenden mejor la situación por la que pasa su padre, licenciado en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña y que posee varios masters y ha ocupado cargos de responsabilidad, pues anteriormente estuvo en Criteria.
Una relación muy discreta aunque llevan más de seis meses juntos, su relación se ha caracterizado por la discreción y seguro que todo seguirá
igual, ya que Cristina es una joven a la que le gusta mantener su vida privada alejada de los medios, sin embargo, dada su popularidad esto resulta bastante difícil. Tan difícil como le ha resultado mantener
otros de sus romances como los que vivió junto a Cayetano Martínez o Isak Andic, el dueño de Mango. Una de sus relaciones más largas fue con el hijo de Marcelino Oreja, pero no funcionó como tampoco lo hizo la que mantuvo con Ignacio Fuster, primo de Álvaro Fuster. Ahora se la ve muy ilusionada con este nuevo amor y su relación parece ir viento en popa, pese a la dificultad que conlleva el hecho de que él sea padre de tres hijos, dos de ellos en una edad adolescente.