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Consejos para un planchado fácil

Planchar es una de las tareas de la casa que menos nos gusta realizar, por ello te ofrecemos unos sencillos consejos para que la plancha te sea más llevadera.

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La plancha, es una de las tareas domésticas que más pereza nos da realizar. Normalmente el esfuerzo físico que conlleva y lo aburrido que resulta es lo que más nos echa para atrás.

Para facilitarnos la tarea, Philips nos ofrece unos trucos y consejos con los que aligeraremos el tiempo de planchado y nos resultará mucho menos costoso dejar nuestra ropa perfecta.

Planchado de prendas grandes

Cuando nos enfrentamos a grandes sábanas o incluso fundas nórdicas, nunca sabemos por dónde echarlas mano y es que a menudo son cuatro veces el tamaño de nuestra tabla por lo que nunca quedan bien. Pero hay un truco, haz trampa y colócala sobre la cama para plancharla allí directamente. Si tienes fundas con muchos detalles, ten cuidado y da la vuelta a la funda para que no enganches ni tires de los adornos.

Planchado fácil de prendas de algodón

Introduce las prendas de algodón que vayas a planchar en una bolsa de plástico durante 2 horas. Transcurrido ese tiempo, sácalas y plánchalas directamente. El planchado resultará mucho más fácil y rápido.

El lino, un enemigo de la plancha

El lino se arruga muchísimo y muchas veces cuando estamos planchando una prenda de este tejido nos damos cuenta de que con el propio movimiento vuelve a arrugarse. La solución está en la preparación. Lava la prenda y cuélgala para que se seque a su caída, de ese modo muchas de las arrugas desaparecerán de forma natural.
 
También puedes colocar la prenda a su caída sobre una toalla seca y alisar las arrugas lo más que puedas. Una vez seca, plánchala con vapor.

Camisetas con pegatinas o dibujos ¿qué hago?

Muchos de los dibujos que tienen las camisetas se quedan "pegados" a la plancha por lo que podemos estropear las dos cosas, la camiseta y la plancha.
 
Si vas a planchar prendas con pegatinas o dibujos, lo único que tienes que hacer es plancharlas por el revés y colocar un trapo sobre ellas, a modo de protección, por si acaso.

Los hombros de chaquetas y abrigos no quedan bien

Que los hombros de tus chaquetas y abrigos no queden bien, no es una cuestión de que sean difíciles de planchar sino de que al colgarlos adoptan una forma que no deberían. Para evitarlo debes colgar chaquetas y abrigos en perchas más resistentes para que los hombros queden bien sentados.

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Tengo muchas chaquetas y pantalones que planchar ¡no tengo tiempo!

Si tienes muchas de estas prendas de ropa por planchar y dispones de poco tiempo te aconsejamos que abroches todas las cremalleras y botones antes de planchar.
 
De esta forma te resultará más sencillo y te asegurarás además de planchar los pliegues naturales de la prenda en el lugar adecuado. Así́ también evitarás que la ropa se deforme antes de guardarla.

Cuando voy a ponerme una prenda de punto está arrugada ¡y yo la había planchado!

Las prendas de punto y la ropa más suelta, como las camisetas, deben guardarse debidamente dobladas en cajones en los que dispongan de espacio suficiente para que no aparezcan arrugas.

Me voy de viaje ¿se arrugará la ropa por el camino?

Envuelve todas las prendas en papel de seda, de esta forma no se acumulará la humedad y tus prendas llegarán a destino mucho menos arrugadas, pero también puedes apostar por este práctico truco para cuando tienes poca maleta, mucha ropa y quieres que permanezca intacta.

¿Cómo coloco los pantalones después de plancharlos para que no se arruguen?

Puedes colgarlos o doblarlos, como prefieras, pero si vas a colgarlos merece la pena invertir en "perchas de pinzas" para colgarlos por la cintura colocando la pinza en un lugar en el que no pueda verse la marca cuando te los pongas, así mantendrás los pantalones perfectamente planchados.

¡Olvídate de la plancha con un sencillo truco!

Si descubres una arruga ligera en tu ropa, no saques la plancha, ficha este truco:

  1. Lo que tienes que hacer en primer lugar es sacudir la prenda arrugada y después colgarla en una percha.
  2. Cuando ya la tengas, pasa una toalla húmeda por encima de la superficie del tejido, para alisarlo.
  3. El último paso es con el secador: con aire caliente seca la parte que has humedecido.
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