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Trucos para ahorrar luz en casa y en la oficina

El consumo de luz es en cierto modo responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero. El gasto irresponsable de energía lumínica puede acabarse si tenemos en cuenta algunos trucos.

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Lámpara - Gtres

Trigasia, compañía española dedicada a la investigación y fabricación de productos de iluminación nos da unos consejos para ahorrar luz tanto en casa como en el trabajo. Y es que el consumo de luz supone el 20% de todo el consumo energético a nivel mundial, siendo este porcentaje un 5% aproximadamente en cada hogar europeo.

Pero hay una solución para el medio ambiente y para nuestros bolsillos. Para reducir ese alto consumo en el hogar es conveniente aprovechar la luz del sol hasta que éste se ponga. La luz del sol es natural, menos contaminante y además, gratuita.

Vinylcomfort
Los colores claros en el techo y las paredes también ayudan a ahorrar luz, ya que el reflejo tanto de la luz natural como artificial hace que la sensación de iluminación dentro de la habitación sea mayor.

En zonas de la casa o de la oficina donde se necesite más luz, o donde la luz esté encendida más horas, como en la cocina de casa o en el despacho, es conveniente el uso de tubos fluorescentes, que consumen menos energía que las bombillas convencionales.

Aunque son bastante más caras que las bombillas comunes, el consumo con las nuevas bombillas de bajo consumo se reduce hasta en un 80%. Además, la duración media de las bombillas tradicionales es de unas 1.000 horas, frente a las bombillas de bajo consumo que tienen una vida de 15.000 horas.

Recuerda que el ahorro se notará más si el uso es prolongado y se evita encender y apagar, proceso que acorta su vida útil. Lo ideal es dejar las bombillas encendidas si no se permanecerá fuera de la estancia un tiempo superior a 10 minutos.

Otro de los consejos que debemos tener en cuenta a la hora de ahorrar luz es que las emisiones LED (diodo emisor de luz) consumen menos que las antiguas bombillas. Con estas emisiones no sólo se reduce el gasto en iluminación, sino también en refrigeración. Y es que sólo el 15% de la energía que consume una lámpara incandescente se emplea para iluminar, y el resto de la energía se convierte en calor.

Jardín - Gtres
Y para terminar, nunca está de más recordar, el gasto que supone dejarse luces encendidas que no están siendo usadas. Recordemos siempre apagar las luces de las habitaciones que no están siendo utilizadas. Y, si es posible, reduce la iluminación ornamental de exteriores, del jardín, por ejemplo.

Siguiendo estos consejos no sólo ahorraremos luz, también estamos contribuyendo a la reducción de emisiones contaminantes al medio ambiente, descendemos el consumo energético a nivel mundial y, a corto plazo, ahorramos un dinero, que siempre viene bien.

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