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Meditación tibetana

Meditación tibetana
5m 45s

El cuerpo y la mente no están separados ni son independientes, nuestros antepasados eran muy conscientes de ello, sin embargo, esta convicción en Occidente se había perdido. Hoy, las investigaciones en el campo de la psiconeuroinmunología demuestran que los centros emotivos del cerebro se encuentran estrechamente relacionados con los sistemas inmunitario y cardiovascular.
El estrés y las tensiones son factores que debilitan ambos sistemas, mientras que una mente en paz consigo misma será la mejor aliada del bienestar global.

Beneficios de la meditación tibetana

La meditación tibetana es una técnica que permite serenar la mente y liberar el estrés acumulado tanto en el cuerpo como en el plano emocional. Conseguirá eliminar el estrés y las emociones negativas, favoreciendo al mismo tiempo, los procesos de transformación corporal y mental a corto y largo plazo.

Elegir el lugar y el momento

La meditación exige perseverancia, es por ello que incluso aquél que elija meditar en grupo, deberá ejercitar la técnica cada día por su cuenta.
El tiempo que puedes emplear en la meditación depende de las necesidades y capacidad individual, pudiendo meditar desde algunos minutos hasta una hora. Lo primordial es practicar a diario esta técnica.

El lugar donde meditar debe ser tranquilo, donde nos sintamos cómodos y no haya lugar a distracciones, por ejemplo alguna estancia de tu hogar ambientada con incienso perfumado, unas velas o flores. Si es posible, sería excelente poder disfrutar de un espacio natural, junto a los árboles, el sonido del agua o la visión del cielo.

Además, elige un momento donde puedas disfrutar de la calma, ya sea al levantarte, después de finalizar la jornada de trabajo o antes de acostarte.

La postura

El objetivo de las posturas en la meditación es relajar la musculatura y permitir mediante la apertura de los canales energéticos, que la energía y la respiración fluyan libremente, llegando a un estado de máximo relax y contacto con el interior.

Se puede practicar sentada en una silla o aún mejor en el suelo, en el primer caso se mantendrá la columna vertebral erguida, dejando caer los hombros en una posición distendida, colocando las manos en los muslos con las palmas vueltas hacia arriba y reclinando ligeramente la cabeza hacia delante.
Si se prefiere practicar la meditación en el suelo, la posición ideal es la conocida como "flor de loto", cruzando las piernas, colocando las manos sobre el regazo con las palmas hacia arriba poniendo la derecha sobre la izquierda (al revés si eres zurda) o bien apoyarlas relajadamente sobre las rodillas.
En ambos casos, deberás mantener los ojos cerrados.

*También se puede meditar tumbada, situándose boca arriba con los brazos relajados a lo largo de los costados, las palmas de las manos mirando hacia arriba y los ojos cerrados.
Sin embargo, cabe destacar que en esta posición podría correrse el riesgo de quedar adormilada y no percibir todos los beneficios de esta práctica, ya que la meditación más eficaz es aquella que nos mantiene despiertos y atentos, permitiendo que la mente esté lúcida.

Respiración y relajación previas

Una vez elegido el lugar, el momento y la postura, deberás mantenerte con los ojos cerrados, respirar con naturalidad y serenidad, concentrándote en la respiración e imaginando que al inspirar se introduce en el cuerpo una luz purificadora. Al espirar, imagina que esta luz extrae del cuerpo toda la negatividad acumulada.
Tras 5 respiraciones como mínimo siguiendo las pautas descritas, llega el momento de relajar progresivamente todas las partes del cuerpo partiendo de la cabeza y terminando en los pies.

En este punto, cuerpo y mente se encuentran en disposición de comenzar el ejercicio de meditación. El que mostramos a continuación es muy sencillo y adecuado para aquellas personas que se inician en esta práctica, inspirado en la meditación tibetana y que conseguirá purificar la mente y cargarte de energía positiva. Después, si se desea profundizar en el conocimiento de esta fascinante técnica, no dudes en adquirir alguno de los numerosos manuales que existen, o aún mejor, informarte en un centro de yoga o terapias alternativas sobre la posibilidad de seguir un curso de meditación, ya sea de forma individual o en grupo.

EJERCICIO - EL GLOBO DE LUZ

Imagina que unos centímetros sobre la cabeza, hay un globo de luz blanca de las dimensiones que desees. El globo comienza a girar en el sentido de las agujas del reloj, envolviendo poco a poco tu cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies, su luz es radiante, purificadora, clara, curativa. Te libera de tensiones.

Visualiza mentalmente que toda la negatividad, las impurezas y las tensiones son atraídas hacia el suelo y salen por los dedos de los pies. Presta atención a las tonalidades que presentan todas esas sustancias inútiles saliendo de tu cuerpo.
Después, observa como toda la sustancia inútil es reabsorbida por la tierra, la cual puede reciclarla y transformarla, sintiéndote en paz contigo misma, limpia, equilibrada, relajada, feliz.
Disfruta de esta sensación de bienestar y de paz.

Finalmente, abre lentamente los ojos, mueve los brazos y las piernas con suavidad, tomando conciencia poco a poco del lugar donde estás.
Pueden dedicarse algunos minutos a transcribir las sensaciones que se han experimentado durante la meditación. Si se ha practicado en grupo, será el momento ideal de compartir con los demás todos los sentimientos y emociones experimentadas.

Consejo
Recuerda que al comenzar a meditar no debes preocuparte de las posibles dificultades, sino concentrarte en los beneficios que percibirás. Practicar la meditación tibetana con constancia y paciencia, manteniendo en todo momento una actitud mental positiva, abrirá tu mente y aprenderás a escuchar todo lo que esta técnica enseña. Los resultados no tardarán en llegar.