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Cómo ahorrar energía

Cómo ahorrar energía
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Sencillos gestos cotidianos tales como no dejar los grifos abiertos cuando te lavas los dientes, poner a funcionar el lavavajillas sólo cuando esté completamente lleno, utilizar bombillas de bajo consumo o instalar unas ventanas de doble cristal, conseguirán que ahorres energía de un modo realmente eficaz y sencillo.

Agua para todos

Se trata de un bien escaso que en ningún caso conviene malgastar, la forma de consumir sólo la que necesitas es muy fácil:

  • No dejes los grifos abiertos mientras te lavas los dientes para evitar derrochar agua innecesariamente.
  • No dudes en colocar en grifos y cisternas, dispositivos reductores de caudal o elegir modelos que los incorporen.
  • Una buena idea puede ser optar por grifos con detectores de presencia, los cuales con las manos se activan y el agua fluye, sin embargo cuando se retiran, la salida de agua se interrumpe.
  • Prefiere la ducha al baño, ya que se consume bastante menos agua.  Actualmente existen mamparas adaptables a cualquier espacio.
  • Puede ser el momento ideal para adquirir un cabezal de ducha de bajo consumo, el cual permitirá gastar hasta la mitad de agua que con un cabezal clásico.
  • Sustituir las calderas comunitarias por calderas individuales te permitirá ahorrar energía.

Aprovechar la luz natural

El modo de obtener la luz necesaria para iluminar las estancias de tu hogar es aprovechar todo lo posible la luz natural colocando cortinas y estores ligeros que permitan su entrada. Toma nota de otros consejos muy interesantes:

  • Utiliza bombillas de bajo consumo, interruptores independientes y reguladores de intensidad de luz.
  • Las bombillas halógenas son una buena opción, con ellas se podrá ahorrar hasta un 50% de energía.
  • Los detectores de presencia resultan muy útiles para los olvidadizos ya que hacen que las luces se enciendan y se apaguen de forma automática.

Calefacción optimizada

Como primera medida para ahorrar energía durante los meses más fríos es elegir un sistema de calefacción por Gas Natural, contamina menos que el gasóleo, es más económico que el eléctrico y reparte eficientemente el calor en el hogar.
Además, ten muy en cuenta los siguientes consejos:

  • Por las mañanas, evita encender la calefacción hasta que la casa se haya ventilado y las ventanas estén perfectamente cerradas.
  • Por la noche, apaga la calefacción y evita la pérdida de calor cerrando las persianas e instalando ventanas de doble cristal para conseguir un buen aislamiento.
  • Lo ideal es tener la vivienda a unos 20 grados centígrados, salvo el dormitorio, que con 18 grados será suficiente.
  • No obstaculices la salida de calor colocando muebles delante o encima de los radiadores.
  • La instalación de termostatos programables en los radiadores, ayudan a ahorrar hasta un 13% de energía.
  • El salón y las estancias de tu hogar serán más cálidas y confortables si durante los meses más fríos las decoras con alfombras gruesas y de pelo largo. Además de que te servirá para que las habitaciones tengan un aspecto diferente, te ayudará a rebajar la factura del gas, pues gracias a ellas conseguirás reducir el gasto en calefacción.

Electrodomésticos bien utilizados

Una de las pérdidas de energía más importantes se produce con una inadecuada utilización de los electrodomésticos, descubre cómo puedes evitarlo:

  • Pon en funcionamiento el lavavajillas sólo cuando esté lleno, siendo preferible utilizar los programas cortos o de baja temperatura. El mismo consejo sirve para la lavadora.
  • Ubica el frigorífico y el congelador en zonas frescas y bien ventiladas. Además, conviene limpiar de vez en cuando la parte trasera.
  • Asegúrate de descongelar el frigorífico cada 3 meses, ya que un congelador con una capa de hielo de 4 mm puede llegar a doblar su consumo de electricidad. Este gesto conseguirá alargar la vida del electrodoméstico.
  • Deja que los alimentos calientes se enfríen fuera antes de llevarlos a la nevera.
  • Evita dejar abierta la puerta de la nevera de forma innecesaria y comprueba que está bien cerrada para evitar pérdidas de frío.
  • El centrifugado requiere menos energía que la secadora. Procura secar la ropa al aire libre aprovechando la luz del sol en lugar de recurrir a la secadora.