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Sexo en el embarazo

Sexo en el embarazo
5m 19s

Si algo es seguro en las reglas sobre las relaciones sexuales durante el embarazo, es que no suele haberlas. Cada mujer, cada cuerpo y cada embarazo son únicos, como lo es la manera en que este nuevo estado afecta al deseo sexual. A no ser, claro, que el médico tenga algo que decir al respecto, o que se trate de un embarazo de alto riesgo. Excepto en estos casos, ¡vía libre e imaginación para sortear los límites que la aerodinámica irá estableciendo según avancen los nueve meses!

Enhorabuena, estás embarazada y las hormonas comienzan a tomar posesión de tu cuerpo. Esas hormonas regirán, aunque no lo quieras, tu vida, tu estado de ánimo y buena parte de tu comportamiento durante las próximas cuarenta semanas. Y posiblemente también tu deseo o desgana sexual.

Porque hay tantas tesis sobre el sexo durante el embarazo como embarazos ha habido a lo largo de la historia.

Desde un aumento desaforado de la pasión hasta la más total apatía. O todo ello por fases. Mujeres que se sienten más sexys con las nuevas redondeces que el cuerpo adquiere, pero también otras que pueden sentirse incómodas con estos cambios. Maridos ardorosos ante la venus de la fecundidad con la que comparten la cama y esposos que temen lastimar al bebé o a la madre. Sí, de todo hay.

EL BEBÉ ESTÁ PROTEGIDO

¿Podemos lastimar al bebé? No, no y no. De verdad. Tu hijo está bien protegido flotando en líquido amniótico y dentro del útero, que a su vez está sellado por el tapón mucoso. Obviamente durante el embarazo no es lo más adecuado que hagáis el amor sobre un toro mecánico en marcha, pero seguro que eso ya lo sabes.

Por lo general, muchas mujeres coinciden en que el segundo trimestre de la gestación es en el que más disfrutan de su vida sexual, mientras que el primero y el tercero pueden ser más problemáticos.

Cuando comienza el embarazo, la mujer puede percibir un menor deseo -nulo, incluso- debido a las náuseas y los vómitos, al tremendo sueño que siente a cualquier hora del día y al temor a sufrir un aborto, pero también porque se siente abrumada con todos los cambios que ya ha comenzado a experimentar su cuerpo, o simplemente porque el pecho le duele a rabiar.

Mientras, en el último trimestre el volumen de la pancita puede hacer desistir a la pareja y se incrementa el miedo a dañar al bebé, que no obstante sigue igual de protegido que durante los meses previos. Los ginecólogos recomiendan, no obstante, evitar las relaciones durante las dos últimas semanas de la gestación.

¿Y qué ocurre en el segundo trimestre? Bueno, las hormonas están más asentadas, las náuseas y el sueño incontrolado han remitido en la mayoría de los casos, y las redondeces todavía no son tan grandes como para requerir acrobacias en la relación, lo que lo convierte en la etapa perfecta para el sexo.

AÚN MÁS SEXY

Por cierto, y aunque suene obvio, hay parejas que mejoran su vida sexual durante el embarazo porque... ¡es imposible que ella quede embarazada! E incluso, según explica la experta en familia y maternidad Vicki Iovine en su libro "Nueve meses y nueve mil dudas" (editorial DeBolsillo), algunos hombres ven "reforzada" su masculinidad y su autoestima tras haber engendrado un bebé, y esto se refleja positivamente en la relación.

Iovine comenta también que la sexualidad femenina se incrementa durante el embarazo debido a que la sensibilidad no aumenta sólo en el pecho, sino en los genitales, que aumentan ligeramente de tamaño, ya que el flujo sanguíneo hacia esta zona es mayor. Puedes darle las gracias a las hormonas.

¡Cielos, acabamos de hacer el amor y ahora el bebé da patadas como un loco! ¿Estará protestando? ¿Le hemos molestado? De nuevo, no, y tampoco "ha visto" nada.

El pequeño se mueve porque el ejercicio físico y el orgasmo han aumentado el ritmo de tu circulación sanguínea, provocando que le llegue más oxígeno y mayor actividad hormonal y uterina.

¡SOCORRO, TENGO CONTRACCIONES!

Algo que ocurre con frecuencia y que puede provocarte un tremendo sobresalto es la aparición de contracciones del útero tras un orgasmo. No te asustes, es normal y no significa que te hayas puesto de parto. Además, entre los componentes del semen se encuentran las prostaglandinas, unas hormonas que estimulan las contracciones.
Sólo si corres riesgo de parto prematuro el médico podría prescribiros abstinencia.

Eso sí, debes informar al médico si las contracciones son dolorosas y no remiten, y también si sangras tras mantener relaciones, aunque en este último caso puede deberse a que la fricción del pene ha provocado la rotura de algún vaso sanguíneo del cuello del útero, pues esta zona está más blanda y vascularizada durante el embarazo -le llega más sangre-.

Finalmente, puede que te preguntes en qué casos no debes mantener relaciones sexuales estando embarazada. Por supuesto, siempre que el médico así lo decida, lo cual puede ocurrir si tienes un historial previo de abortos espontáneos, placenta previa o baja, cérvix incompetente, si sufres de rotura de la bolsa amniótica, riesgo de parto prematuro o si el tuyo es un embarazo múltiple.

Ahora que sabes todo esto puedes eliminar de la cabeza esa creencia de que "tres son multitud" y, tanto como tú y tu pareja queráis, disfrutar de esta nueva etapa. Y aprovechad ahora, porque cuando nazca el bebé la palabra "exhaustos" adquirirá para vosotros una nueva dimensión...