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Cómo preparar un bufé en casa

Cómo preparar un bufé en casa
4m 22s

Cada vez más la comida se convierte en un manjar para paladares exquisitos. Los "cocidos de la abuela" dejan paso a la alta cocina, donde la explosión de sabor gana la batalla al minimalismo de las exquisiteces. La variedad se lleva, así que si se quiere deleitar a los comensales con una cena a la última lo mejor es apuntarse al bufé.

Ollas, sartenes, cucharas de madera, cuchillos... quizá suene a pesadilla tener que contar con todos los utensilios de la cocina para preparar una docena de platos, pero con un poco de paciencia la tarea es fácil y asequible. Lo positivo que tiene un bufé es que agradarás a todos, ya que vegetarianos, carnívoros y amantes de los canapés pueden disfrutar de una cena conjunta.

Lo primero es saber qué tipo de invitados irán a la casa. Dependiendo de eso el menú se dirigirá hacía una tendencia u otra. La lista de la compra es imprescindible para que no te olvides nada, ya que la organización es, ante todo, la mejor base para la preparación de una gran velada. Para eso es imprescindible saber justamente los menús que se cocinarán... y no hay que olvidar que se tiene que contar tanto con recetas calientes como frías.

Ensaladas


Las ensaladas son fáciles de preparar, llenan y además ofrecen la posibilidad de ser creativos. Debido a su colorido dan un toque especial a la mesa, por lo que de paso decoran. Nunca pueden faltar varias salseras para que los invitados aliñen a su gusto.

Carne y pescado

Carne y pescado, tiene que haber opción a todo. Lo mejor es prepararlos en taquitos, ya que en un bufé la gente acaba de pie en reunión y se tiende a picotear más que a sentarse tranquilo. Otra forma de presentar estos alimentos es por medio de empanadas, eso sí, como no se ve el interior en este caso habrá que distinguirlas. Un truco es usar palillos.

Tabla de quesos

Algo que siempre queda bien en todas las cenas es una tabla de quesos. Sirve para abrir el apetito o para que los más comilones puedan pinchar y no se queden con hambre. De cabra, de vaca, tierno, curado...tiene que haber de todo.

Verduras

Por si tenemos a algún vegetariano es imprescindible contar con más de un plato a base de verduras. Algo muy socorrido es disponer de patatas y una parrillada. Pimiento verde y rojo, cebolla, tomates, berenjenas...se pasan por el brasero y ¡plato hecho!

Postres

En cuanto a los postres la mejor opción es preparar tarta, ya que los helados soportan menos el estar fuera del refrigerador y cada invitado lleva un ritmo distinto a la hora de comer, así que la sobremesa se puede alargar. Lo ideal es una de chocolate y otra de frutas, ya que sobre gustos no hay nada escrito.

Bebidas

Y como colofón, una bebida muy socorrida: el vino. Para los que no toman alcohol es importante disponer de refrescos de cola, naranja o limón y, claro está, una jarra de agua para los más sanos. Las copas sólo hay que sacarlas una vez que todos han acabado de comer.

LA MESA SIEMPRE EN MEDIO

Pero aunque el menú sea lo esencial hay algunas normas básicas de presentación. En primer lugar los platos se tienen que mostrar en una mesa bastante amplia y rectangular por si varias personas se levantan a servirse a la vez. El soporte no debe de estar pegado a la pared, de ese modo más gente podrá disponer de la comida al mismo tiempo. Es conveniente que las ensaladas estén más cerca del borde, ya que a la hora de separar la ración puede caerse algún condimento en otro plato.

Para dar una buena impresión es necesario prestar atención a la estética de las fuentes y, sobre todo, de los cubiertos para servir. Seguramente hay que comprarse alguno, ya que es vital que cada plato tenga el suyo. Además no hace falta gastarse un dineral, incluso es recomendable que sean de plástico por si se caen al suelo.

¿Cuántas veces no habrá traído un invitado alguna bandeja que no pegaba nada con la cena que habías preparado? Lo bueno del bufé es que nunca quedará mal, ya que la protagonista es la variedad. Es fácil quedar bien con unas recetas sencillas que además gusten a todos. Gracias al bufé ningún invitado se irá con el estómago vacío. Está hecho a prueba de gustos.