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Alta Costura, vestidos a todo color

Alta Costura, vestidos a todo color
5m 28s

La Alta Moda de la pasarela de París, inspiración y vanguardia de las tendencias del prêt-á-porter, abre la puerta a los tonos pastel y a los destellos de rojo, además de mantener la veterana escala de grises, incluidos sus extremos más oscuros y más claros.

"El negro es muy austero, las mujeres tienen ganas de color porque la vida ya es bastante triste", aseguró el diseñador Eric Tibusch, quien presentó una colección estival inspirada en el espacio, con trajes rosa fucsia, amarillo y verde pistacho, entre otras tonalidades.

Chanel se volcó en los tonos pastel y por primera vez en su historia Karl Lagerfeld creó una colección "sin un sólo vestido negro ni azul marino", sin ningún motivo especial, simplemente porque surgió así, según declaró.

Sobre las pasarelas del máximo lujo parisino el rojo cobró protagonismo propio; en forma de contrapunto para colecciones como la del modisto holandés Josephus Thimister, o de manera contundente, con prendas enteramente construidas en ese color, por firmas como "On aura tout vu", y artistas como el brasileño Gustavo Lins.

Christian Dior optó por una paleta luminosa y contrastada, de rosas, salmones, frambuesas, violetas, verdes y amarillos, combinados entre sí, o con grises y blancos rotos, reactualización del histórico "New Look" con el que la casa inauguró en 1947 su boutique de la avenida Montaigne, en París.

GIORGIO ARMANI: TONOS CLAROS Y NACARADOS

Modistos consagrados como Giorgio Armani se dedicaron ante todo a las tonalidades muy claras y nacaradas, sin por ello dejar de proponer a sus clientas modelos de infalible negro y marino nocturno.

Al igual que Armani, otras figuras de las pasarelas de París, como Christophe Josse, optaron por colecciones mixtas en el terreno del color, mientras que Franck Sorbier tiñó de negro 15 de los 16 modelos de su colección estival de lujo, dejando el blanco exclusivamente para el traje de novia.

Las materias primas más nobles y costosas, como seda, satén, organza y tul volvieron a tomar la alta costura parisina, donde los juegos de transparencias se rindieron a la imaginación, mostrando lo justo.

Bordados y pedrerías, esenciales en estas lides de la moda, mantuvieron su considerable presencia, aunque también dejaron espacio a innovadores "leitmotiv" como las manchas de pintura de Stéphane Rolland, o las cintas que envolvieron buena parte los modelos de la colección de Éric Tibusch y de Jean Paul Gaultier.

De hecho, Gaultier, con una colección inspirada en México, investigó las formas de la hoja de palma y fue uno de los pocos en atreverse con los tejidos estampados, étnicos, muy adaptados al tema escogido.

La muselina envolvió las evocadoras ninfas del modisto libanés Elie Saab, mientras que la inspiración lunar de Giorgio Armani se plasmó en unos modelos resplandecientes, con iridiscencias de lamé, lentejuelas con degradados y cristales incrustados.

VOLANTES Y PLUMAS


Volantes y plumas se fundieron con los vestidos, para añadir un punto de alegría y exotismo en colecciones como la de Givenchy.

Si en la Alta Costura los vestidos de noche son por antonomasia los invitados de honor, los modelos de cóctel abundaron por supuesto, en casas como Chanel; cortos con Dilek Hanif y muy cortos con Christophe Josse y Valentino, modisto cuya combinación de gasas fosforescentes dejó a menudo al descubierto piernas y hombros.

En el extremo opuesto, las abundantes faldas largas de Dior y Gaultier dieron un toque histórico renovado a la temporada de primavera y verano 2010.

El palabra de honor siguió siendo el escote preferido de los más grandes modistos del mundo, aunque no faltaron los tirantes -simétricos y asimétricos- y atrevidas aperturas que cubrían y descubrían a discreción ciertas partes del torso femenino.

Sin duda, las hombreras estructuradas fueron uno de los puntos de encuentro de estos artistas de la moda, como pudo verse sobre los podios de Dior, Chanel o Armani. En algunos casos fueron de tamaño "XXXL" como en el de Eric Tibusch, quien se inspiró para ello en el malvado Darth Vader, protagonista de "Star Wars", según subrayó.

Las hombreras, tanto sobre chaquetas bien armadas, muy frecuentes la futura temporada estival, como en solitario, estuvieron presentes en prácticamente todas las colecciones.

Los trajes ajustados y elegantes pudieron verse sobre las pasarelas parisinas con faldas hasta las rodillas y pantalones de cintura cada vez más alta.

Paralelamente a esta ascensión, los tacones de los zapatos siguen alejando el talón del suelo, a veces apoyados por plataformas en la parte delantera del pie.

PRENDAS INTERCAMBIABLES


El calzado impregnó de feminidad a modelos que podían flirtear con códigos masculinos, como los mariachis de Gaultier, o la colección de Gustavo Lins.

El modisto brasileño, instalado desde hace ya dos décadas en París, gusta reunir en su desfile a ambos sexos, puesto que sus prendas "pueden ser intercambiables" y de hecho -comentó a Efe- sus clientas adoran portar los pantalones de sus colecciones para hombres.

Pese a tratarse oficialmente de creaciones para una temporada estival, muchas firmas tuvieron en cuenta la movilidad extrema de sus destinatarias y apostaron por modelos a veces abiertamente invernales.

Christian Dior fue una de ellas, con una colección inspirada a John Galliano por las mujeres amazonas de finales del siglo XIX y principios del XX, repleta de faldas largas y camisas cerradas hasta el cuello.

Otros colegas suyos apostaron en cambio por las botas altas, hasta sobrepasar las rodillas, y por capas que cubrían los hombros, como Givenchy; o capas-globo que envolvían enteramente la silueta femenina como Karl Lagerfeld para Chanel.

La Alta Costura es así, todo está permitido.